No a la pugna de poderes

Desde inicios de la humanidad, todos los seres humanos hemos tenido que enfrentar problemas, dificultades, y desacuerdos, que en una gran mayoría de casos no han sido resueltos en forma pacífica, educada, y respetuosa sino a través del maltrato psicológico, físico o verbal.

Lamentablemente, estas estrategias retrogradas en vez de contribuir a solucionar los problemas, mantener la paz, y buscar el bien común lo que han hecho es agravar los inconvenientes, distanciar a las personas e incluso atentar contra la vida.

Obviamente, los tiempos han cambiado pero los problemas siguen siendo los mismos, sólo que, con diferentes actores, distintos temas y nuevos escenarios. Esto ha dado origen a una “pugna de poderes,” en la que las discrepancias políticas, y diferencias ideológicas han terminado no sólo en una competencia desleal, disputa de jurisdicciones, y desacuerdos sin fundamento para demostrar ¿Quién es más importante? ¿Quién tiene el mandato? y ¿Quién toma las decisiones? Lamentablemente, en este conflicto de intereses, el perjudicado es el pueblo puesto que las partes que están en conflicto se olvidan de que fueron elegidos como representantes de los ciudadanos para juntos trabajar por un mismo objetivo, dejando de lado intereses partidistas y personales. Es por ello, que la pugna de poderes debe terminarse de inmediato para promover el diálogo, y trabajar en equipo. No olvidemos que el ejemplo que dan las autoridades siempre será el don de mando para el pueblo.