Niños con Síndrome de Down, una fortaleza para sus madres

Ibarra. Cristina Saransig y Andrea Báez, son dos mamás que han enfrentado un duro camino pero con el amor que les brindan sus pequeños, cualquier reto que se les presente lo afrontarán como unas verdaderas guerreras. En el marco del Día Internacional del Síndrome de Down, ellas han querido compartir su historia que las llena de orgullo como una forma de inspiración para otras madres que están o estarán en sus mismas situaciones.

Camino duro. Cristina es mamá de Juan Pablo. Un pequeñito de un año que le encanta sonreír y jugar. Recuerda que tuvo un embarazo difícil, debió guardar reposo y aunque en un principio tenía un antecedente de que podría nacer con esta condición al final fue descartada. Cuando nació tampoco estaban muy seguros pues no cumplía con todos los rasgos físicos aunque poco después se confirmó. “Son varias experiencias que uno tiene en el camino. Es un trabajo súper arduo. Es como si todos los planes se desbaratan sobre todo cuando no se tiene información, cuando no se sabe que no es una enfermedad sino una condición”.

Acompañamiento. Marcelo Valverde, director de la fundación El Maná y mentor de la comunidad Yo soy Down Ecuador, dice que precisamente la falta de información es de uno los inconvenientes pero gracias a labores de agrupaciones como esta, se puede ofrecer a las mamás y a sus familias todo un acompañamiento. “Nosotros damos el apoyo con cariño y con la información que necesitan. No es que su niño está enfermo sino que desarrollará muchas otras habilidades gracias al cariño y la entrega”, dice y añade que a nivel del norte del país son 50 familias que se han integrado.

Lección de vida. Por otra parte, Andrea Báez, cuenta que el camino junto a su pequeño Agustín, de dos años de edad, ha sido más complicado debido a una cardiopatía. Comenta que aunque han debido padecer y afrontar varias cirugías, su cariño no lo cambia por nada.

“Nos enseñan a amar la vida, a luchar por vivir y que podemos disfrutar de muchas cosas a pesar de los obstáculos. Mis hijos me han dado felicidad y Agustín, sobre todo, fortaleza”, dice emocionada.

En mamás jóvenes. De acuerdo a la biomédica Lilibeth Rodríguez, la incidencia de nacimientos de niños con el Síndrome de Down suele incrementarse con la edad avanzada de la madre, sin embargo, desde 2015 diversos estudios establecieron que más de 60% son hijos de mujeres jóvenes. Un factor probable de riesgo es el llamado mosaicismo cromosómico en los padres, es decir, la alteración genética en la que, en un mismo individuo, coexisten dos poblaciones de células con distinto genotipo: unas normales y otras con una trisomía (existencia de un cromosoma extra en un organismo diploide).

El apoyo es fundamental. Tanto Cristina como Andrea agradecen el apoyo de sus familias, quienes han sido el soporte para que ellas puedan lograr de la mejor forma su papel de madres pero a la vez vivir y disfrutar la vida junto a sus niños. “Ahora somos más humanos”, finalizó Cristina.

En la gráfica, las dos familias junto a Marcelo Valverde, mentor de la comunidad Yo Soy Down Ecuador, comparten un momento ameno.
Cristina Saransig junto a su hijo Juan Pablo. Afirma que es su motor para enfrentar la vida.
Agustín junto a sus padres Diego Semanate, Andrea Báez y su hermana Carol Quel.