Ni lo sé, ni me importa

nelson villacisAlguna vez alguien le preguntó a Diógenes: ¿Qué es peor, la ignorancia o la indiferencia? La respuesta de Diógenes fue directa, sin vacilación alguna: NI LO SÉ, NI ME IMPORTA. Uno solo puede ser indiferente ante lo que ignora, es inevitable que cuando algo conocemos, tomamos una posición frente a ello. Si a alguien le molesta algún tipo de música o literatura, debería ser porque la ha escuchado o la ha leído.


No puede existir indiferencia ante lo que ya conoces. No importa de que se trate; alguien puede decir de labios para afuera; Me son indiferentes los burdeles, pero seguramente debe ser porque los conoce. Otro podría decir: Me son indiferentes las iglesias, igual, algo debe haber en la iglesias que no conecta con esa persona. El disgusto y la discrepancia ya evidencian una postura, una apreciación de algo y ello no significa indiferencia; porque cuando eres realmente indiferente, no te das ni por enterado de las cosas. Algunos hablan de indiferencia, pero en realidad es un prejuicio.
Cuando tú amas algo, es imposible que seas indiferente ante ello. ¿Podrías decirme que eres indiferente ante la mujer de tus sueños? ¡Imposible! Si con solo mirarla pasar en frente tuyo, la baba se te cae al suelo; pero tampoco podrías ser indiferente ante quien odias. A veces, ese sado-masoquismo enfermizo hace que prestes más atención a lo que odias, antes que a lo que amas. Los antiguos decían: “ojos que no ven, corazón que no siente”. Diógenes era muy bromista: Ni lo sé, ni me importa, eso es como decirte: tu pregunta es estúpida, por tanto mi respuesta no es un saber, ni un criterio.
Platón llamaba a Diógenes “El Sócrates delirante”. Y es que Diógenes fue discípulo de Antístenes, el más antiguo de los discípulos de Sócrates. Alguna vez cuando Platón estaba impartiendo sus conocimientos, tergiversó una cita de Sócrates y dijo: El hombre es un bípedo implume, entonces Diógenes desplumó un pollo vivo y lo soltó en la Academia de Platón diciendo: Te he traído un hombre para que le enseñes.

 

Nelson Villacís
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