Ni libro, ni maestro

Preguntó un discípulo: ¿Qué resulta mejor, un buen libro  o un buen maestro? Respondó el maestro: – Lo mejor es que tengas consciencia de ti mismo. Cuando la casa está en llamas, sales por cualquier parte, no buscas la puerta principal, la puerta de entrada, a lo mejor sientas que debes escapar por la ventana.

Si la ventana está más cerca para qué molestarse en buscar la puerta. Si la casa está en llamas, solo a un idiota se le ocurriría buscar un gurú que le diga qué hacer. Cuando aparece una serpiente sencillamente la esquivas, no buscas un libro que te dé las instrucciones acerca de qué clase de serpiente es, si es inofensiva o peligrosa: larga o corta.  Un libro es información, un maestro es una invitación; pero eres tú quien da el contenido a las cosas. O te transformas o simplemente te informas. Puedes estar en un baile, pero si no sientes la música, no bailarás. A lo mejor por un tiempo podrías fingir, pero tarde o temprano la verdad se hará manifiesta. Una enseñanza no es para atesorarla en un “libro sagrado”. La enseñanza es para fluir natural, tal cual, el río de la sabiduría fluye hacia el océano de la consciencia. La sed y el miedo no se reprimen, ni se lucha contra ellos. Todo se trasciende. Bebe agua y trascenderás la sed; entra con valor en tus propios miedos y ellos se desvanecerán. Nada es mejor, ni peor. Sé tu mismo, que quien es honesto consigo mismo, no se engaña, ni se deja engañar. 

 Nelson Villacís
nelsonvillacis@hotmail.com