Necesidad de un plan efectivo

Un aire de gran preocupación ronda en las ciudades del norte del país al evidenciar el grado de violencia que se va apoderando de la aparente calma que teníamos hasta hace unos años atrás. Antes los asesinatos extraños y con saña, las agresiones físicas, los secuestros, las extorsiones, los raptos a menores, la trata de blancas y el tráfico de drogas a través de métodos inusuales, eran cosas admirables que no se repetían continuamente. Penosa y preocupante es la situación actual en el norte del país y es urgente que se adopten medidas más contundentes para que el miedo no se apodere de los ciudadanos o lo que es peor, que nuestra población empiece también a emitir respuestas violentas para enfrentar, en base a organización, el incremento de la acción delincuencial. Los temas de la seguridad y los planes antidelincuencia deben ser prioridad uno en la zona norte del país. No

podemos -y nos referimos a todos, ciudadanos y autoridades- a unirnos para detener el avance de estos males. El matar a balazos a un ciudadano -sea cual sea el motivo- no debemos tomarlo como un hecho aislado, es un poderoso problema que a simple vista va tomando cuerpo. La unidad en torno a un plan integral debe ser diseñado para proteger a la población que sufre las consecuencias de una delincuencia inhumana.