Nazim y la hipotesis nominalista

Un día como hoy, hace 45 años, nacía un gran gestor cultural de Otavalo, de Imbabura y del país, Nazim Flores, nombre en homenaje a ese gran poeta turco que pasó toda su vida en prisión y cuya vida trasunta una ética inquebrantable que le quisimos infundir bajo la hipótesis “nominalista” de que el nombre determina el destino de los seres humanos. En el caso de Nazim si ocurrió, su espíritu contestatario insobornable nació en sus primeros años de educación inicial, ahí le nacieron las alas de ángel justiciero que luego cultivo a través del arte y de compartir en casa tertulias infinitas con gente importante de la cultura y de caminar junto a sus padres a fábricas y comunas para compartir utopías y tratar de cambiar el mundo mediante el arte Aun no era mayor de edad cuando, junto a talentosos adolescentes de Otavalo formaron el Grupo “Pacari” que en poco tiempo cumplió una exitosa agenda que los llevó a Europa. Nazim se quedó ahí por unos años radicado en Holanda, para luego volver a su Otavalo a formar familia con una mujer indígena extraordinaria de una familia representativa de la cultura nacional que hasta hoy sostiene al afamado grupo “Yarina”. Su vocación de dialogador le llevó a emprender la carrera de periodismo, la que, no obstante vivir en Boston, la logró terminar en nuestro país. Pero su vocación le ha empujado a construir procesos culturales importantes como el del Frente de Artistas y Gestores Culturales del Ecuador junto a otros trabajadores de la cultura.