Navidades siniestras

No recuerdo haber pasado en mis 70 años de existencia un período navideño tan plagado de desesperanza, traición, política sucia, mescolanza ideológica, caos político, en fin, de toda una vorágine de valores que se derrumban, donde la violación a los derechos humanos está a la orden del día y la cacería de brujas me hace imaginar cómo habrá sido la siniestra inquisición.

El debate ha sido sustituido por la calumnia y el insulto, la politización de la justicia se ensaña para perseguir la otra politización de la justicia. Los culpables son mostrados por la gran prensa como víctimas y las ovejas terminan siendo bestias carniceras que acosan y persiguen a los inofensivos y amorosos lobos. Yo que vivo en esta especie de retiro que es la cultura, me asusto al ver que se viene otra etapa electorera en la que los unos y los otros blanden el mismo discurso, todos apelan a los más pobres y más necesitados y les ofrecen el oro y el moro, para, gane quien gane, terminar repitiendo el mismo libreto neoliberal que determina el accionar de todas las instituciones del Estado, incluyendo las distintas iglesias.

Esta navidad no será sino una tregua fugaz en este pugilato despiadado de la politiquería electorera. Yo que soy un agnóstico de todos estos procesos, solo aspiro a mantenerme lo más lejos posible de ese siniestro teatro de marionetas que será la inmediata campaña electoral de la cual, gane quien gane, el sainete será como la Ópera China, el mismo fofo argumento, pero con diferentes actores.