Naomi Osaka: el poder de la sencillez

La final femenina del USA Open prometía ser una gala tenística de primer orden.

Las dos finalistas, Serena Williams de Estados Unidos y Naomi Osaka de Japón habían jugado de manera impactante durante el torneo.

Williams, la veterana jugadora norteamericana ganadora de 23 títulos de Grand Slam, venía en ascenso después de haber dado a luz a su primera hija hace un año. De ganar el torneo festejaría su título número 24, un hecho sin precedentes. Osaka, en cambio, llegaba a la final con un tenis fresco y poderoso, pero aún sin mayores resultados.

Nadie sospechaba que las cosas se eclipsarían de forma abrupta. El juego empezó normalmente y la tenista nipona, jugando a lo grande, ganó el primer set con un contundente 6-2 que noqueó a Williams. En el segundo set las cosas estaban más parejas.

Sin embargo, el umpire Carlos Ramos penalizó a Williams con un punto por coaching antirreglamentario. Luego Williams rompió su raqueta golpeándola contra el suelo. Al ser amonestada acusó al umpire llamándolo mentiroso y ladrón.

Fue penalizada con un “game” lo cual puso a Osaka 5-3, a un paso del triunfo, que luego concretó. Osaka, fiel a la armoniosa cultura japonesa, pidió disculpas al público por “haber derrotado a Williams”.

Un acto de sencillez insólito que contrastó con el escándalo armado por su oponente, acostumbrada a ganar a fuerza de palazos y a creerse la sempiterna reina del tenis mundial.