Ñanda Mañachi, ¡sigue vivo!

pag-18Una casa sencilla, en medio de todo lo que encierra Peguche (parroquia Miguel Egas Cabezas), en Otavalo, es el centro de atención de cientos de turistas que llegan hasta ella para conocer qué guarda entre sus paredes, en sus corredores, en su patio, en sus pequeñas ventanitas adornadas de mazorcas de maíz resecas por el tiempo, de instrumentos musicales de viento y percusión, de fotos históricas que en cambio ese tiempo no los ha podido borrar.
Se trata de la casa de Instrumentos Andinos que lleva el nombre de un grupo emblemático como es Ñanda Mañachi, que tuvo el lujo de tocar en Francia, a donde solo han llegado los “grandes”. La producción musical que consagró a este grupo y lo catapultó a la fama fue su disco “Churay Churay” que grabaron en París conjuntamente con el grupo boliviano “Boliviamanta” en 1982.

UN LEGENDARIO
José Luis Pichamba, uno de los legendarios integrantes que hoy cifra los 59 años, me recibe amablemente con una fisonomía alegre. En medio de esteras, sarcillos, instrumentos de todo tipo, réplicas de las pinturas de Guayasamín, una buena cantidad de fotos enmarcadas y más… nos ponemos cómodos y dialogamos.

CONSERVAR LO PROPIO
La casa es de Joaquín Lema, suegro de José Luis, en ella se siente y se mira el esfuerzo que se ha hecho para mantener y conservar esa riqueza que solo los años pueden dar fe. Ahí José Luis fabrica sus instrumentos que son exhibidos y promocionados bajo el sello del gran grupo de música andina, Ñanda Mañachi.
Aunque usted no lo crea, de nosotros más saben los extranjeros que la gente de acá, señaló.

LOS INICIOS
Señaló a Ermelinda Males como la iniciadora de Ñanda Mañanchi. Ella vivía en Ibarra y estudiaba en el colegio del mismo nombre. A través de Misión Andina, fue seleccionada para hacer prácticas de enfermería junto a sus compañeras, quienes fueron a Zuleta, Angochagua, La Rinconada, la Esperanza a prestar su ayuda solidaria.
Debían ponerse un nombre y ella escogió el de Ñanda Mañachi (Préstame el camino). Luego ella conoció a un joven francés que tenía 17 años y andaba perdido cerca de su casa, se conocieron, se enamoraron y el destino hizo que contrajeran matrimonio. Él era musicólogo investigador que buscó siempre impulsar la música que se generaba en las fiestas indígenas… ese fue el inicio, pero seguimos trabajando hasta ahora, dijo un orgulloso José Luis Pichamba.
Fue el ciudadano francés quien dio forma al grupo musical convocando a jóvenes de Zuleta y Peguche. Iniciamos con Alfonso Cachiguango, Carlos Perugachy, Azucena Perugachy, mamá Rosa Sandoval que a la edad de 76 años sigue cantando hermoso, lo cual se traduce en la admiración de quienes la escuchan.

LOS INICIOS
Para este año, Ñanda Mañachi realizará un concierto en la Casa de la Cultura en Quito, aunque José Luis no definió todavía la fecha, “mientras tanto nos vamos a preparar a lo que se pueda, porque ya estamos con los años encima”, dijo Pichamba, quien identifica a 15 integrantes como los primeros del prestigioso grupo.