Mundial: Una final de infarto

En términos generales muy pocos acertaron con la “polla mundialista”. Nadie se imaginó que en las instancias finales Brasil y Holanda, los más favorecidos por el voto de los aficionados no pasarían a la final y se contentarían con la disputa del tercero y cuarto puesto.


Argentina, una selección criticada y Alemania, que en principio no generaba más esperanzas que Holanda, consiguieron su boleto a la final, que sin duda será de infarto, porque de por medio se juegan muchas cosas, más que el simple juego del fútbol. Es una final que puede dar al traste con el predominio futbolístico de Sudamérica jugando en casa, obviamente si gana Alemania y, en cambio, los “albicelestes” se juegan por la historia, por su honor y por el prestigio de esta parte del continente, luego que el anfitrión cayera estrepitosamente el martes ante los “tanques alemanes”.
Las apuestas se hacen temerosamente luego de los últimos resultados. Nadie se atreve a adelantar un marcador en la gran final. Lo que si aspiramos, quienes estamos atentos al torneo mundialista de Brasil, es que gane el mejor, que se haga un gran espectáculo y que brinde buenas emociones. ¡Que viva el fútbol!