Mujeres con el uniforme bien puesto

Ibarra. Más de una vez se ha escuchado que ‘algunos trabajos son sólo para hombres y no para mujeres’. Tres heroínas cuentan sus historias y rompen los estereotipos.

Con las botas bien puestas. Ruby Ayala y Erla Guevara son madres de familia y han sacado adelante a sus hijos a puro pulso. Ambas trabajan en el sistema penitenciario.

Ruby tiene 40 años de edad y lleva una década en este trabajo que para muchos es de varones. Esta tulcaneña ha recorrido cerca de 11 centros carcelarios brindando seguridad interna y externa. Asegura que lo más complicado durante ese tiempo ha sido alejarse de su hijo y no haber estado en el sepelio de su padre.

Empezó a trabajar en la cárcel de mujeres de el Inca en Quito.

Luego tuvo la oportunidad de asistir a un curso de comando o boinas negras y se profesionalizó en audiencias y traslados de las personas privadas de la libertad a otros centros.

Viajó a Francia en el 2012 a especializarse. Ruby reside en Tulcán por lo que viaja casi todos los días.

Ruby y Erla Guevara realizan turnos de día o de noche y ocupan puestos de trabajo como cualquier guía penitenciario varón. “Es un orgullo llevar este uniforme. Trabajé en la cárcel El Turi en el pabellón de hombres. Lo más complicado que me ha tocado es tratar a las señoras PPL. Con los varones hay más respeto”, dijo Erla, quien tiene dos hijos y vive en Cotacachi.

Erla ha enfrentado amotinamientos en cárceles de máxima seguridad. Trabaja con una guardia de 24 horas y un retén. Hay 11 mujeres agentes penitenciarias en el Centro Carcelario de Ibarra y cada una cumple su rol al igual que sus compañeros. Es decir dan seguridad en las puertas principales, intermedias, prioritaria, choferes y garita. Ambas tienen algo en común y es que aman su profesión y están preparadas para cualquier trabajo, igual que los hombres.

Una bombero de hierro. Daniela Ortiz es subteniente del Cuerpo de Bomberos y es una de las mujeres que lleva bien puestas las botas y el casco.

Decidió evadir las críticas y cuestionamientos a su deseo de ser bombero y se convirtió en una las primeras mujeres en vestir el uniforme. Ella aprobó el curso denominado Búsqueda y Rescate en Estructuras Co-lapsadas (BREC). Daniela Ortiz de 31 años de edad superó siete cursos en diferentes ramas, pero para ella el más complicado fue el BREC. No fue nada fácil, pues dijo que cumplieron los ejercicios físicos e instrucción igual que los hombres. Aprendió a manejar los equipos y también a conocer técnicas para ingresar a los espacios colapsados, utilizando herramientas para apuntalar y cortar. “Me di cuenta que quería servir a la sociedad y decidí ser parte de esta noble institución. Estoy orgullosa de serlo aunque a veces se ponga en riesgo la vida. Si tuviera que escoger una profesión seleccionaría ser bombero”, dijo Ortiz.

Estadísticas. En el Ecuador más mujeres que hombres se enfrentan a la problemática del desempleo. Según el INEC un 51 por ciento de las mujeres cree que los hombres tienen acceso a mejores puestos. En el país solo el 37 por ciento de los puestos de directivos son ocupados por mujeres.

A toda esa realidad se suma que las mujeres trabajan 77 horas a la semana frente a 60 horas promedio para los hombres.

Erla Guevara de 30 años de edad (c) y Ruby Ayala cumplen sus funciones a cabalidad y con responsabilidad en el Centro de Privación de Libertad de Ibarra.