Muere a los 88 años Chicho Racines, decano del periodismo taurino de Ecuador

Quito. El prestigioso cronista taurino Héctor “Chicho” Racines, considerado como uno de los más experimentados de esta rama del periodismo de Ecuador y por muchos años colaborador de Efe, falleció este viernes a los 88 años de edad, confirmaron sus familiares.

Veterinario de profesión, “Don Chicho”, como le conocieron en su país y en el exterior, falleció en su hogar en Quito.

Nacido en la capital ecuatoriana en marzo de 1932, en el seno de una familia tradicional, Racines ganó prestigio desde muy joven por su magistral narrativa y sus conspicuos análisis del mundo de los toros.

Siempre vertical en su forma de abordar el tema del arte del toreo, llevó en su corazón una afición desbordante que calmaba al momento de escribir, para hacerlo con el mayor rigor posible.

Dueño de una memoria infinita, recordaba detalles recónditos de las “verdaderas historias” de la tauromaquia y era un encanto escucharle hablar de cuando Manuel Benítez “El Cordobés” ejecutó su famoso “salto de la rana” en la plaza de toros Quito en la década de los años setenta, dejando sentada una imagen imborrable del toreo tremendista.

O cuando Paco Camino hizo historia en el albero de la Monumental o la época dorada del ecuatoriano Armando Conde o del guayaquileño Guillermo Albán, o cuando disfrutaba del derroche artístico de José Tomás y de la espectacularidad de Julián López “El Juli”.

Se podría decir que “Don Chicho” conoció a todos, descubrió sus hechuras y mañas pero, sobre todo, se quedó con el arte honesto, aquel que, según dijo alguna vez, se impulsaba en los ruedos mexicanos.

Esa impronta de ver los toros de cerca la dejó plasmada en medios de prensa ecuatorianos, pero también de México, Venezuela y España; escribió también como corresponsal de Efe en Quito por mucho tiempo.

Comenzó su carrera como cronista taurino hace 64 años y en 2006 recibió un homenaje de la Unión Nacional de Periodistas (UNP) de Ecuador, por sus 50 años de periodista taurino.

“Desde mis tres años veo los toros, recuerdo como los encierros pasaban fuera de mi casa a la madrugada para dirigirse a la plaza Arenas”, en el centro de Quito, era una de las anécdotas que “Don Chicho” contaba con devoción y sencillez.