Ver morir tanta gente ha sido lo más impactante para una joven enfermera

IBARRA.- Ana Villacís tiene 25 años y forma parte del personal de salud que está en primera línea luchando contra la pandemia de la Covid-19.
Es licenciada en enfermería, se incorporó en la Universidad Técnica del Norte, y desde hace ocho meses (cuando la pandemia cobraba la vida de miles de personas) atiende a paciente covid en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital San Vicente de Paúl.

La joven ibarreña aprovechó que esta casa de salud necesitaba personal para trabajar en el área de UCI Covid y fue entonces cuando ingresó y hasta ahora sigue enfrentando la pandemia al cuidar y tratar de salvar la vida de miles de contagiados.

En ese momento, cuando presentó su carpeta sentía miedo, “quién no tiene miedo, si esta enfermedad nos ha demostrado que nadie es inmortal”, dijo.

Sin embargo, indicó que las ganas de salir adelante fue lo que le motivó a ser parte de los médicos que están en primera línea.

Desde muy pequeña, recuerda que le ha gustado ayudar a los demás en lo que más ha podido, “no hay nada mejor que la profesión de enfermería, donde uno se preocupa por el bienestar del paciente, de la familia y de la comunidad”.

Cuando recién empezó a trabajar con personas con Covid, mencionó que mantuvo una preparación previa porque son pacientes críticos que se desestabilizan en muy poco tiempo.

Para ella, así como para otros médicos y enfermeras, la experiencia ha sido dura, “hay mucha gente que ha ingresado y no ha salido, pero a veces es muy gratificante al ver que uno hace todo por el paciente y lo agradecen”.

Al principio de la pandemia veía morir pacientes muy seguido, pero ahora, según Ana, eso ya no se ve tanto, “hay mayor organización. Pero si es impactante ver que alguien poco a poco se va deteriorando”. Al inicio, señaló que nadie sabía cómo tratar la enfermedad, “pero con el transcurso del tiempo hemos ido aprendiendo”, agregó.

Lo que más le ha impactado es ver morir a tanta gente, ya que al inicio de la Covid-19 no contaban con muchos respiradores, por eso, junto a sus demás compañeras hacía todo lo posible afuera “pero muchas veces no salían”, precisó.

Actualmente, de acuerdo a Ana, la demanda de pacientes con coronavirus sigue aumentando. “Hay pacientes que damos de alta e inmediatamente nos dicen que ya hay otro ingreso. Sí es un poco desesperante y más que todo estresante para el personal de salud porque quiera o no, sí nos hemos agotado a lo largo de este tiempo”, mencionó la joven enfermera, quien aseguró que se ‘inyectan’ constantemente de energía porque es todo para el beneficio del paciente.

Hasta el día de hoy Ana ha sabido cumplir con las medidas de bioseguridad, por lo que no se ha contagiado y eso lo agradece a Dios.

“Realmente me he cuidado bien, en mi casa siempre uso la mascarilla porque tengo familias de riesgo, intento salir lo menos posible porque sé cómo es la situación y tiempo para divertirse habrá después, pero ahorita el momento es de pensar en el pro de las personas y de la salud de uno”.

Al inicio las guardias que tenía que hacer en el hospital era cada cuatro días, pero ahora son cada tres días. “Es pesado, pero estamos al pie de la lucha”, expresó.