Moreno invita a los empresarios españoles a descubrir un nuevo Ecuador

Quito (EFE).- El presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, que hoy regresó de su segunda visita a España desde que llegó al poder en mayo de 2017, ha invitado a los empresarios españoles a descubrir un nuevo Ecuador, aún en gestación y sobre el que sigue pesando una excesiva burocracia poco dada a las inversiones.

Moreno hizo su presentación en un foro informativo en Madrid en su última jornada de la gira que realizó por Reino Unido y España, y garantizó a los empresarios una “seguridad jurídica” muy diferente a la del anterior régimen de Rafael Correa (2007-2017).

Subrayó que existen “muchas posibilidades de invertir”, dada la gran riqueza del subsuelo ecuatoriano en petróleo, oro y níquel, y destacó los planes de desarrollo en energías renovables.

El mandatario ofreció su mano “afectuosa” y los “brazos abiertos” a los empresarios para que inviertan con confianza en un país “rico”, donde trabajan 150 empresas españolas, que disfrutaran de la ventaja de compartir la misma lengua y “afectividad” mutua.

Hizo hincapié en la lucha “sin tregua” de su Gobierno contra la corrupción, una lacra de la que dijo, “no se puede pasar ni una”.

Con un nuevo plan económico y fomento de la productividad -aún en trámite parlamentario-, destinado a desmontar las estructuras económicas del correísmo e impulsar una nueva política de aperturismo, captación de capitales en proyectos públicos y privados, Moreno trata de sacar a Ecuador del aislamiento.

Parte de esa estrategia es la búsqueda de acuerdos comerciales con Estados Unidos, el bloque euroasiático y economías complementarias por todo el globo.

“Saliendo del abismo”, fue el sugerente título de una conferencia en la que Moreno no ahorró en acusaciones al anterior Ejecutivo liderado por Correa, a quien acusó de querer “perpetuarse” en el poder y culpó del gasto público excesivo y del alto nivel de corrupción.

Moreno prometió combatir esos males con “transparencia” y una nueva forma de hacer política que tipificó como “progresismo moderno”, con preferencia por los más necesitados y una profundización de la democracia.