Monseñor Leonidas Proaño

Hoy, 31 de agosto, se cumplen 31 años de la muerte de Monseñor Leonidas Proaño, el Obispo de los pobres del Ecuador.

Como un justo homenaje a tan ilustre personaje imbabureño, citamos, a continuación, algunas reflexiones tomadas de su autobiografía titulada “Creo en el hombre y en la comunidad”.

“No he querido nunca traicionar a los pobres, pues nací en un hogar pobre y aprendí en ese mismo hogar a amar a los pobres. De lo ajeno, ni una aguja. La honradez, en relación con la verdad, sembró en mi ánimo una especie de culto por la verdad. El miedo no educa, vuelve más bien hipócritas. Mi sueño era ser pintor. Las dificultades me han ofrecido la oportunidad de templar mi carácter. Comprendí que la Iglesia debía sufrir una transformación radical, que los obispos debíamos realizar grandes esfuerzos por transformar una Iglesia de imagen piramidal, en una Iglesia comunitaria. Las críticas nos hicieron reflexionar seriamente. La vida es un drama, una tensión, una lucha. La gente sencilla tiene mucho que enseñarnos. Los obispos pierden la oportunidad de evangelizar cuando callan frente a los conflictos sociales. La comunidad religiosa, a causa de sus grandes edificios, de sus propiedades y del cobro de pensiones, en algunos casos muy altas; no da testimonio de pobreza. La verdad se dice con la palabra, la verdad se hace con la actitud. He sido intransigente en la defensa de la justicia”.