Monigotes y disfrazados despidieron el 2011

viejosQuito. Decenas de miles de monigotes poblaron el sábado las calles de las ciudades ecuatorianas a la espera de ser quemados a la medianoche, como despedida del año que termina, así como de los malos recuerdos que ha dejado el 2011.

Como si se tratase de un carnaval, los ecuatorianos han dado rienda suelta a su imaginación para “quemar al año viejo”, una tradicional celebración que culmina con la quema de monigotes de cartón, papel y serrín.

El monigote, en sus últimas horas de existencia, está acompañado de “viudas”, hombres que se visten de mujeres y de luto, para pedir de manera sensual a los transeúntes y conductores “limosnas” para consumar el entierro.

Esta tradición, que data de finales del siglo XIX, también se ha convertido en un espacio para la sátira política, social y de la farándula, aunque los líderes y gobernantes son los que más están sometidos al escarnio público.

Por eso, el presidente del país, Rafael Correa, o mejor dicho, el monigote que lo representa, fue “el más quemado” por los ecuatorianos.

También fueron pacto de las llamas personajes de la política internacional como el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, o el de Venezuela, Hugo Chávez.

Asimismo se elaboraron escenarios con monigotes de animales, para representar la importancia de la protección ambiental en un país considerado entre los más diversos del mundo.

Los muncipios de las principales ciudades organizaron concursos de “años viejos”, que premian el ingenio y la habilidad de quienes los confeccionan.

En Quito, el concurso se concentró en la avenida Amazonas, en el centro comercial de la ciudad, convertido en este día en una gran zona peatonal donde se congrega la ciudadanía.

Monigotes finamente acabados y acompañados de leyendas sarcásticas contra los políticos se han montado en una decena de escenarios a lo largo de esa avenida quiteña, además de otras tarimas donde se presentan artistas y grupos musicales que amenizan la multitudinaria congregación.

Cientos de turistas también observan maravillados la singular celebración, adornada con fuegos pirotécnicos que empiezan a aparecer en el cielo cuando llega la penumbra.

Sin embargo, los “viejos” se riegan por casi todas las calles de la ciudad y son los que se elaboran en los barrios los realmente tradicionales y que atraen a los vecinos.

Cartón, serrín y ropas viejas son los elementos esenciales para elaborar un “viejo”, pero es el “testamento” que deja el anciano a los vivos el que más expectación atrae.

Y es que el “testamento” es quizá el elemento central del festejo, pues en él se plasma el ingenio con rimas satíricas sobre hechos políticos o sociales destacados durante el año que termina.