Minería tiene varios protagonistas, ¿por qué no intervienen?

Ibarra. El tema minero en Buenos Aires -con seguridad en otros sitios del norte del país- es preocupante, más aún si hay cientos de hectáres que están concesionadas legalmente, pero las prácticas que realizan en el sitio de explotación son, según lo han recalcado las propias autoridades, ilegales.

¿Qué se ha hecho? Si bien se habla de minería ilegal y eso lo ha reafirmado muchas veces la propia Gobernadora Marisol Peñafiel, nada se ha hecho para ejecutar una intervención de manera legal, basada en principios y normas establecidas en la ley y la Constitución, pese a que la autoriodad lleva ya 9 meses en el cargo.

Esa situación ha provocado una serie de especulaciones, porque a más de que han aparecido varias organizaciones, unas a favor y otras en contra de la minería ‘ilegal’, se ha denunciado cobros indebidos en las carreteras por parte de elementos uniformados para dejar pasar el material.

“Esos cobros son vox populi, la propia Policía lo sabe y ha sancionado a los malos elementos corruptos, pero la situación está latente”, dijo uno de los mineros que ocultó su nombre por miedo a represalias.

La Gobernación de Imbabura, ARCOM, ENAMI E.P, la Policía Nacional y el Estado como tal, deben dar una respuesta concreta a lo que está sucediendo en el sector de Buenos Aires, caso contrario puede ser una especie de metástasis que salte a otros sitios, contaminándolo gravemente.

Hay dirigencias de todo tipo, dirigentes igual, organizaciones que aparecen de la nada y que se acusan mutuamente de ser “mafias” y que incluso buscan espacios en los medios con un claro fin de llevar el agua a su molino, pero eso ha conllevado a una incertidumbre generalizada en la población, más aun cuando de por medio hay familias enteras que están en las montañas sufriendo las consecuencias que solo la denominada “fiebre del oro” produce.

El pueblo de Buenos Aires también cambió su fisonomía, pasó de ser un rincón apacible a convertirse en el centro de atención del país por sus bondades, por lo que se hace ahí y también por lo que no se hace.