Miguel Sanipatín selló su cuarta corona como campeón de 4×4.

p28f1Miguel Sanipatín dejó de ser promesa para convertirse en realidad. El domingo en Píllaro, Tungurahua,  selló su cuarta corona como campeón, regional de 4×4.

GANADOR. Pero no lo es todo, el título lo consigue a falta de cuatro fechas para que termine el torneo regional. De acuerdo a Víctor Andrade, presidente de la Regional Zona Norte, con el triunfo el último triunfo de Sanipatín, se vuelve inalcanzable para sus rivales.

CAMPAÑÓN. Su desenvolvimiento en el torneo es perfecto. Seis válidas disputadas con el mismo número de triunfos lo perfilan como candidato para el campeonato nacional que iniciará en octubre.

Antecedentes. Los triunfos de Sanipatín no son por casualidad.  Desde su comienzo en 2009, los buenos resultados siempre lo acompañaron.  Aunque primero inició como mecánico y copiloto de  Diego Pineda.  Su pasión por el auto y la adrenalina que siente cada vez que maneja, lo motivaron para que se lance al ruedo.

Ascenso.  Fue así como en cuestión de tiempos pasó de ser mecánico –profesión que lleva en su ADN- a convertirse en el piloto más ganador de los últimos tiempos.  Su primera corona llegó en 2009. “Fue una emoción muy grande. La gente y mi familia estaban satisfechas. Y  eso hizo que siguiéramos”, confiesa con la seguridad del caso.

RESPALDO. Precisamente el apoyo de sus hermanos Jorge y Julio y de su esposa Silvia Silva e hijos Angélica y Alan le permitieron consolidar un trayectoria exitosa. “Todos han sido fundamentales para lograr estos éxitos”, reconoce con la sencillez del caso.

TíTULOS. El 2010 fue un año memorable. Retuvo el campeonato regional y logró el subtítulo nacional. Su técnica, serenidad y pericia a bordo de su Toyota 4500, modelo 1996 le permitieron consolidar su carrera. Sanipatín ganó sus cuatro títulos regionales a bordo de este vehículo que literalmente se convirtió en su amigo inseparable.
 
Lo que se viene. Sanipatín ya planifica lo que será el torneo nacional, evento al que aspira llegar lo más lejos posible y asegurar la corona anhelada.