Miguel Ángel no pide dinero, sino promoción de su música

El campo del artista para Miguel Ángel Chicaiza es muy complicado, sobre todo por lo duro que representa el poder promocionarse y sobresalir.
Esto le llevó a tomar la decisión de viajar a la capital, estudiar el colegio y abrirse campo en el mundo del espectáculo.

Miguel Ángel canta desde los 5 años y recuerda con nostalgia sus primeras presentaciones en la escuela Gudiño Vásquez, de los padres Agustinos, localizada en el tradicional sector de las Cuatro Esquinas.

“Yo desde ese momento me aficioné por la música. A mi me llevaban a que cante en los eventos especiales como el Día de la Madre, la Navidad, el Día del Maestro, yo era parte de la dinámica en cada paralelo”, comentó el artista.

Sus estudios secundarios los hizo en el Colegio Nacional Mejía de Quito, hasta donde llegó luego de decidir radicarse en la capital. Aunque cada fin de semana regresaba a Ibarra para visitar a su familia.

Sus primeros pasos
Uno de los momentos que le marcó la vida a Miguel Ángel fue a los 15 años cuando un empresario local miró su talento y le invitó a dedicarse de lleno a la música, pero en el género vallenato y del cual él creó su propia agrupación llamada ‘La Generación Vallenata’.

Miguel Ángel sabía que si quería sobresalir debía también trabajar para costearse sus necesidades. Aunque su tía Gloria Chicaiza le abrió las puertas de su casa en la capital, él consiguió trabajo como ayudante de cocina hasta llegar a ser considerado como el cocinero principal.  “No puedo decir que sea un chef porque ellos requieren de otra preparación”, aclaró. Sin embargo por asuntos económicos no pudo continuar con sus estudios superiores.

Una vez que logró el reconocimiento, sus presentaciones se trasladaron hasta otros sitios del país hacia donde viajaba por tierra, más de ocho horas los fines de semana, para después regresar a trabajar.

“Esa era prácticamente mi rutina de los fines de semana y entre semana el trabajo una vez que acabé el colegio”, manifestó Miguel Ángel quien se graduó como bachiller en Ingeniería Industrial.
El momento más crítico vino con la pandemia con la suspensión de todo tipo de espectáculos. Además de no poder presentarse también perdió su trabajo.

En los meses de aislamiento, el artista ibarreño calcula pérdidas mensuales de entre 2 000 a 3 000 dólares.

“Una manera de ayudar al artista es dándole espacios amplios para que puedan tener sus presentaciones. Muchas veces los bares o discotecas no nos contratan porque no les significa ganancia lo que cobra un cantante y el aforo que está permitido”, dijo.

 

Un ‘reality’

Anque todavía están a la espera de que los eventos artísticos vuelvan a la normalidad, a Miguel Ángel se le presentó la oportunidad de audicionar para un casting en televisión nacional y participar de un reality denominado “La nueva estrella del Vallenato”. El artista calificó en el primer show y ahora está en instancias finales representando a la Ciudad Blanca. Sú próxima salida será el 30 de octubre.