miedo irracional a los perros

Ibarra. Aunque existen perdonas que les tienen un poco de mido a los perros, debes conocer que también existe la fobia, un miedo extremo que es difícil de superar y que se identifica cuando una persona siente un fuerte pánico solo cuando este animal le pasa por el frente, junto con otros síntomas como taquicardia, sudoración, sentimiento de ira, temblores, dificultad para respirar o náuseas.

Difícil situación. Cuando el objeto de nuestra fobia son los animales domésticos, en concreto los perros, no solo nos exponemos a pasarlo mal, ya que el 40% de los hogares convive con una mascota, con lo que es muy probable que nos toque visitar a algún amigo que conviva con estos animales- sino también nos perdemos la oportunidad de disfrutar de la compañía de estos nobles peludos de cuatro patas.

Desarrollo. Verónica Re-calde, psicóloga, dice que la fobia a los animales puede afectar a cualquier persona, aunque aqueja en mayor medida a mujeres que a hombres. El 90% de las fobias a animales se desarrolla en la infancia, aproximadamente entre los ocho y los nueve años.

Dos factores. La vulnerabilidad biológica consiste en una hipersensibilidad neurobiológica al estrés, genéticamente determinada.

Ciertas personas pueden tener un sistema nervioso débil o inestable, que se activa fácilmente y es lento para volver a la calma.

La vulnerabilidad psicológica se basa en la creencia del individuo de que no será capaz de predecir o controlar su respuesta ante situaciones estresantes. Esto puede deberse a la sobreprotección de los progenitores o, por el contrario, la falta de cariño, falta de apego, así como haber vivido episodios estresantes o traumáticos, y no contar con herramientas para superar este estrés. Una persona que en su infancia haya sido mordida por un perro, desarrollará o no una fobia en función de su vulnerabilidad genética o psicológica y su personalidad.

En niños. Muchas veces la familia puede exacerbar la fobia sin darse cuenta, ya sea por el propio temor a que le suceda algo al pequeño, o por no saber gestionar de forma adecuada las emociones negativas.

Aprender a mantener la calma y no dar importancia a ese miedo es, en ocasiones, la mejor manera de lidiar con este problema. Por ello, no es bueno evitar encontrarse con los perros mientras se está con una persona que sufra fobia a los animales, ya que de esa manera nunca aprenderá a superarla. Si bien es cierto, que cuando el temor es excesivo, hay que exponerse de forma controlada y progresiva, para evitar un empeoramiento, y con la ayuda de un profesional.

En adultos. El trastorno tiende a ser crónico a no ser que se reciba tratamiento. Principalmente, éste consiste en enfrentarse a las situaciones temidas o evitadas. Se denomina exposición en vivo (EV) y es la mejor manera de manejar estos problemas y superarlos. Por ejemplo, “en el caso de la fobia a los animales, es bueno hablar sobre los que nos dan miedo, ver fotos o vídeos, visitar lugares donde haya estos animales, escuchar sus sonidos, tocar y acariciarlos.

Considerando que los perros ocupan muchos espacios cotidianos, es necesario que las personas con fobia busquen una solución.