Mercosur y la garra guaraní

 

Tras cumplirse en Uruguay, la decimoséptima Cumbre de Jefes de Estados del Mercado Común del Sur (Mercosur), en la que el presidente Hugo Chávez fue una vez más el mayor protagonista, el Senado de Paraguay sigue siendo el último escollo para que Venezuela pueda integrarse como socio activo del bloque comercial conformado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.Los senadores guaraníes, en una nota grata de fin de año para los endebles valores democráticos de la región, insistieron en supeditar los supuestos beneficios económicos que se derivarían de la integración de Venezuela a su cumplimiento con los compromisos democráticos regionales. Los presidentes Cristina de Kirchner, Dilma Rousseff, Fernando Lugo y José Mujica sirvieron de abogados de su colega Chávez, desviviéndose en resaltar el potencial de Venezuela, así como de Ecuador, que podría cambiar su estatus de asociado en el bloque, por el de socio activo. Sin embargo, el Senado paraguayo se mantuvo firme en condicionar esos “beneficios económicos”, al cumplimiento de reglas democráticas que constan en el constitutivo Tratado de Asunción de 1991. Pese a todas las presiones, los senadores guaraníes desde hace cinco años ofrecen razones de peso para bloquear a Chávez. Consideran que su gobierno autocrático, personalista, con prácticas contra la libertad de empresa, intolerante a la libertad de prensa y de propaganda anti estadunidense, exacerbaría el nacionalismo y pudiera poner en riesgo las bases fundamentales del Mercosur, así como acuerdos comerciales futuros tal el que se está gestando con la Unión Europea. En un guiño político a Chávez, el presidente uruguayo Mujica buscó un atajo. Propuso una Comisión Especial para revisar procedimientos y ver si Venezuela puede entrar por la ventana. Los legisladores paraguayos, empero, con el apoyo del mandatario Lugo, insistieron en que se respete la facultad de los poderes legislativos para aprobar nuevas incorporaciones, aunque saben que las presiones serán cada vez mayores.