Mensaje del señor Nuncio en Ibarra

Monseñor Giacomo Guido Ottonello, Nuncio Apostólico en el Ecuador, representante del Santo Padre Benedicto XVI en nuestro país, en la solemne misa de posesión del nuevo Obispo de Ibarra Monseñor Valter Darío Maggi, presentó en su elocuente homilía la misión real del obispo en los momentos actuales, el mismo que está llamado a vivir la fidelidad a Cristo y a su iglesia.

El obispo debe trabajar día y noche en la gran tarea de la evangelización con una total disponibilidad y entrega al servicio de todos los hombres. En el fiel cumplimiento de su vocación ha de tener en cuenta los desafíos que el mundo de hoy le presenta a la iglesia de Jesús, entre otros: el éxodo de fieles a las sectas y otros grupos religiosos; las corrientes culturales contrarias a Cristo y a la iglesia; el fenómeno de la globalización y la secularización; los graves problemas de violencia, pobreza e injusticia; la creciente cultura de la muerte que afecta la vida en todas sus formas. Los obispos tienen el deber de cultivar los vínculos que une con los presbíteros y diáconos como animadores de la comunión, tenemos la misión de acoger, discernir y animar los carísimas, ministerios y servicios de la Iglesia. Enumerando las principales virtudes que el obispo debe cultivar siempre, el señor Nuncio detalló con profundidad principalmente la virtud de la prudencia, evitando los prejuicios y los impulsos pasionales y obrando con humildad y bondad en todas sus actuaciones de verdadero pastor. La caridad pastoral vivida por el obispo le abre el camino de las virtudes humanas y evangélicas, de la paciencia, amabilidad, la acogida y la disponibilidad. La mirada realista de nuestra pequeñez nos permite poner atención a lo cotidiano con una tranquilidad que dé testimonio de una vida serena, de una capacidad orientadora de maestro, de un coraje fuerte en la fatiga y fortaleza en la cruz del servicio de cada día.  

 P. Mauro Aguirre T.
      Especial para diario EL NORTE