Menoscabar la libertad

ramiro bucheliCuando la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) pide protección para los periodistas de la región, lo hace ubicando la evidencia sobre la opresión que viven al momento trabajadores y medios de comunicación, los mismos que, según The Washington Post, en algunos lugares del continente americano “la libertad de prensa es desafiada por gobiernos populistas y por la delincuencia”, solicitando denunciar los cientos de casos que se conocen.

Milton Coleman, anterior presidente de la SIP y el actual, recientemente elegido en la 68 Asamblea General, Jaime Mantilla del diario ecuatoriano Hoy, coinciden en señalar que “la libertad de expresión al momento es crítica en la zona”. 

Aseveran que en países como Ecuador, Argentina, Venezuela y México la prensa está amenazada por factores políticos o criminales que hacen que la profesión de periodista pueda ser considerada como “mortal”. En el caso puntual de Ecuador, un informe preliminar de la SIP denuncia la hostilidad del Gobierno con el ejercicio de los Derechos Humanos, explicando la realidad que se vive cuando se evidencia con preocupación y asombro cómo se “ataca” sistemáticamente a periodistas y medios utilizando recursos económicos públicos que pertenecen a la población.

Como se conoce, han existido sentencias condenatorias contra periodistas por “delitos de opinión”, habiendo llegado de forma increíble a constatar públicamente que el mandatario prohibe a sus ministros conceder entrevistas a medios privados. El país vive un acontecimiento único en su historia al asumir calladamente el desprestigio oficial a la prensa que nace del gobernante de turno, como una estrategia para contrarrestar todo proceso de fiscalización y oposición.

Quedarse callado no es una opción, es el  motivo más obvio para enfrentar al poder temporal que tarde o temprano tendrá que ser requerido por sus hechos y prácticas. Ser observadores permanentes de lo que acontece en la nación es responsabilidad de una prensa solidaria. En su momento, los responsables de la distorsión a través de una fuerza propagandística sin precedentes, deberán asumir las consecuencias y enfrentar una investigación que desnude el comportamiento de quienes, por ahora en base del poder pasajero, pretenden menoscabar las libertades ciudadanas. 

 

Ramiro Bucheli Proaño
rbucheli1@hotmail.com