Medio siglo en el sacerdocio

sacerdoteIBARRA. Medio siglo en el sacerdocio cumplió monseñor Antonio Arregui, quien se desempeñó como obispo de Ibarra, de 1995 a 2003 y actualmente es presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana y arzobispo de Guayaquil.

Logro. “Dios me ha ayudado a servirle a Él y a toda la gente en estos 50 años y también es un estímulo para ver cómo podemos seguir trabajando”, afirmó.

Recuerdos. Como obispo de Ibarra, recuerda la forma de vivir la fe de los indígenas “que es verdaderamente ejemplar y conmovedora en muchos aspectos”, destacó.
También resalta lo que él llama la fuente de arte que es San Antonio de Ibarra no solo para Imbabura sino para Ecuador y el exterior. “Cada zona de la provincia tuvo sus rasgos que ciertamente enaltecen a sus habitantes”, enfatizó.

amigo. Compartió algunos momentos con Mons. Leonidas Proaño, de él dice que como hijo de Imbabura tenía la nobleza de un espíritu libre y, como sacerdote, una sensibilidad grande hacia las necesidades de los más pobres. “Su acción pastoral fue muy generosa en muchos sentidos, particularmente para educar la conciencia de todos los católicos, mencionó.

Arzobispado. Desde hace 10 años, Antonio Arregui es arzobispo de Guayaquil.
“Ha sido muy hermoso el tiempo que he podido servir acá”, agregó.
sacerdocio. Nació en el País Vasco. Tenía 24 años de edad cuando se inició en el sacerdocio.
Tiene la nacionalidad ecuatoriana; “no solo en un papelito, sino sobre todo de corazón”, acotó.
Los estudios eclesiásticos los realizó en Roma y se ordenó como sacerdote en 1964.
Llegó a Ecuador en 1965 para colaborar en las actividades apostólicas del Opus Dei.
Inició su labor en Quito, trabajando como sacerdote al servicio de los jóvenes.

Se acerca su retiro. Antonio Arregui cumplirá en junio 75 años, que es la edad en la que los obispos suelen presentar la dimisión.
Presentó su renuncia hace unos meses y deberá esperar la decisión del papa Francisco. Como presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, Mons. Arregui manifiesta que ha tratado de ser el portavoz de los obispos de Ecuador.
Enfatizó que “de alguna forma, el equilibrio, la serenidad, la visión positiva de la Iglesia, genera la mediación, pero ha sido una mediación concreta”, afirmó.
Sobre el papa Francisco, dijo que simboliza la preocupación por los menos favorecidos. “El llamado del Papa a servir a los marginados, es algo que está en la entraña de la fe”, aseguró.