‘Me sacó el diente, me apuñaló y me rompió la cabeza’

Ibarra. La actitud agresiva y desafiante y el vocabulario soez del 18 de marzo de este año, cuando Juan Marcelo Q., de 31 años, asesinó a su abuelo Segundo Manuel C., de 87 años, no se repitió el último 6 de julio, cuando fue llevado a la audiencia preparatoria de juicio.

El día del crimen, el hoy detenido, estaba transformado. Su comportamiento fue diferente, cuando con aparente tranquilidad, rindió su versión y contó cómo fue su infancia, adolescencia y etapa de adulto, en medio de severos conflictos.

Relato. “Convivíamos con mi abuelo como 15 años. Nuestro hogar era disfuncional, porque los tres (incluido su tío) teníamos una enfermedad de alcoholismo.

Todo el tiempo que ha pasado, mi abuelo me ha tratado de sacar de la casa, porque muchas veces, en el estado de alcohol que él se encontraba, y yo también, siempre había una discusión. El se creía dueño de todo, se botaba a agredirme e insultarme de una manera increíble, hasta me decía de lo que me iba a morir. Decía que soy un sinvergüenza, marihuanero y que no era la familia de él; no fue una, sino varias veces que me agredía, yo me contenía porque era mayor y era mi abuelo, pero era muy agresivo y violento. Por los actos de él, tengo malos recuerdos”, fueron las primeras palabras del acusado.

Antecedentes. Al continuar su relato aseguró venir de un hogar disfuncional, contó que su papá abusó de su propia cuñada, que es su madre, quién le abandonó junto a su hermano cuando apenas tenía cinco años.

“Nos quedamos con mi abuelo, mi otro hermano murió por una enfermedad y se le reventaron los pulmones. A los seis años mi papá me quitó de mis abuelos y me llevó con él a Quito, diciéndome que me va a dar el estudio y que no valía que yo viviera con mi abuelo, porque era muy ‘chumado’. Cuando vivía en ese hogar con mi madrastra, que era mi tía a la vez, para mí siempre había maltrato. Mis hermanos me alejaban de ellos, decían que yo no era su hermano y todo eso llegó a causar un resentimiento en mí y tomé la decisión de irme de la casa. Mi papá era muy malo, me encerraba en un cuarto y me daba con un látigo, recuerdo que la última vez no podía ni levantarme de la golpiza”, agregó.

Recordó que a los 18 años regresó junto a su padre, luego de volverse adicto a las drogas y aprender a robar, y su progenitor no le permitió vivir de nuevo junto a él. “Toda la vida me he criado solo y, como ellos me abandonaron, ahora están cosechando todo lo que sembraron”, aseguró con notable indignación.

Problemas. En su versión añadió que al no tener a donde ir, retornó a Ibarra a la casa de su abuelo.

Mi abuelo cuando estaba sano era diferente, pero también tenía antecedentes penales, no era cualquier santo. Mi abuelita quedó postrada y ‘cieguita’, entonces con la adicción que llevábamos, no nos preocupamos ni de nosotros, peor de ella, dijo Juan.

A mi abuela le llevaron de esa casa porque mi abuelo me acusó de violarla, recordó con tristeza.

El crimen. Juan Marcelo comentó que el día anterior al asesinato, su abuelo le destruyó el sitio donde vivía.

“Me daba muchas ganas de pegarle, pero aún así le cuidé y le encerré en su cuarto. Volví al otro día a acomodar mi habitación, comencé a beber y a llorar. Se me acabó el licor y salí al parque y me encontré con tres tipos, ahí estaba mi abuelo. Les pedí una copa y mi abuelo me dijo que vaya a trabajar, que yo me creo el ‘más gallo’ y que soy el capataz de la banda. Le dije que era un abusivo y me reventó el labio de un puñete, en ese momento le empuje y, como tenía el cuchillo en la mano, sentí que le pinché. Estaba inconsciente, no pensé que iba a pasar todo lo que sucedió, yo sólo me estaba defendiendo”, finalizó Juan Marcelo, quién ahora enfrenta un juicio y permanece detenido.