Mateo fue velado en Otavalo con la bandera de su equipo favorito

Otavalo. Una bandera de Liga de Quito sobre el féretro y 25 arreglos florales, reposaban en la sala de velaciones de la Asociación de Jubilados. Todos recordaban a Mateo Sebastián, el joven cariñoso y alegre que estudiaba en la Espe Latacunga.

Apreciación. “Era un buen amigo. Estábamos planeando ir a ver el partido entre Liga y Peñarol por Copa Libertadores esta semana. Me sorprendió mucho su partida, hay que esclarecer cosas”, dice con lágrimas Alberto Torres, su amigo y compañero de la barra de Liga de Quito donde Mateo, disfrutaba de los partidos de su equipo. Igual opina, Sandra Sánchez, quien lo recordó como un buena amigo. Precisamente ese amor por los colores universitarios lo llevaron a recorrer el país, alentado a los universitarios.

Investigación. Del accidente que terminó con su vida, el pasado sábado quedan muchas cosas por conocerse. “No sabemos porque estaba yendo en sentido norte, si él vivía acá en Otavalo. Debió quedarse acá en la entrada de la ciudad”, indica Maira Rojas, tía de Mateo.

Recuerdos. A sus 18 años el estudiante universitario logró dejar un legado entre sus amigos y familiares.

“Mi primo era un gran deportista. Estudiaba mecánica para aviones en la Espe de Latacunga. El martes jugamos fútbol y lo hacía muy bien. No puedo creer, lo que nos está pasando”, destacó Marcelo Montalvo, primo del hoy occiso.

Mateo Sebastián, falleció junto a Karen Cerón, Danny Pazmiño y Carlos Castro en un accidente de tránsito registrado en el sector de la hacienda Pinsaquí e Ilumán Bajo, al norte de Otavalo.

“Era un guambra muy querido, le gustaba el fútbol y se sentía orgulloso de ser manzanillo. Pero así es la vida, muchas veces se nos van personas queridas cuando menos lo esperamos”, afirma con voz entre cortada, Alfonso Mesa, quien llegó desde Ibarra, para acompañar a su amigo hasta la última morada.

Mateo Sebastián dejó un gran legado entre sus amigos de Ibarra y familiares en Otavalo.