Mascarilla, una comunidad de lucha y progreso

Mira. Un vistoso monumento que representa la siembra, cultivo y cosecha de la caña de azúcar, da la bienvenida a la comunidad de Mascarilla, en la entrada al cantón Mira.

Los bueyes y agricultores de las estatuas parecen no verse afectados por el intenso sol, sus colores y construcción están tan intactos como el empuje, humildad y tranquilidad de los habitantes de la comunidad.

El nombre de Mascarilla se ha hecho ‘famoso’ en todo el país por lo acontecimientos violentos suscitados en el control policial que no se encuentra ni en el pueblo ni junto a él, sino a aproximadamente 1,5 kilómetros de distancia.

Un pueblo de paz. Casi al mediodía los agricultores, con machete y herramientas de agricultura en mano, regresan a sus viviendas para almorzar.

Para ellos no es muy común recibir la visita de foráneos y ver un equipo periodístico les causa bastante asombro.

Mauro Acosta mira con curiosidad desde su casa y al pedirle una indicación, con amabilidad asegura que a la vuelta está la Asociación del Grupo Artesanal Esperanza Negra, GAEN.

Trabajo. Betty Acosta es parte de GAEN, sus hábiles manos dan forma a un puñado de barro para convertirlo en una hermosa y novedosa máscara.

A Betty no le gustan las fotografías, pero se le nota en la mirada el orgullo que siente cuando un visitante busca conocer las artesanías que realiza con otras 10 mujeres de la comunidad.

“Nuestro potencial son las máscaras, también hacemos collares, nacimientos, muñecas, pintura en tela y un sinfín de artesanías”, asegura la mujer.

El convertir el barro en figuras despertó el interés de saber su historia, pero también les ayuda a solventar, en parte, la economía de sus hogares.

“Mi pueblo es tranquilo, nunca nos hemos metido en ningún problema, ni en una situación delictiva y eso nos hace diferentes a las personas del resto de comunidades”, agregó Betty. Ella considera que es penosa la confusión que existe entre el pueblo y el destacamento policial.

“No todos tenemos la misma mentalidad, no todos somos iguales, hay diferencia en los negros, indios, cholos y mestizos, hay cosas en todos lados y no creo que eso sea causa para juzgar a un pueblo que nada tiene que ver, que es tranquilo, de sentimientos, de corazón, y que sabe trabajar para sacar a su familia adelante. Nos afecta muchísimo, pero es un honor y orgullo que Mascarilla no es la que está cometiendo esos actos de delincuencia”, dijo Betty, quien es madre y tía de miembros de la Policía Nacional y aseguró que la situación ocurrida hace dos meses es penosa, tanto para la familia del fallecido Andrés Padilla, como para la del policía involucrado.


Tenacidad y lucha. Al terminar el diálogo con Betty, Wilson Vinueza ingresaba a su vivienda luego de trabajar en la agricultura.

El hombre de 78 años tiene casi la misma opinión, y con notable pena e indignación, habla de la tranquilidad de su pueblo y de cómo trabajan para sacar adelante a sus familias.

“Mascarilla está sumamente aparte de los problemas. Mi hija por ejemplo es policía, aquí hay muchos profesionales. La comunidad es súper tranquila, nos dedicamos a la agricultura, yo siembro y cosecho aguacates, pimiento, yucas, tunas, mandarinas, mangos… y comercializamos en Ibarra; aquí no hay contrabando, sino música y artesanía, yo tengo dos hijos trabajando en el Municipio de Mira y otro labora en Quito”, concluyó Vinueza, quién además es líder de los agricultores del sector.

Otra historia. Plutarco Viveros nos recibió con su guitarra en mano. El reconocido músico es director del grupo de bomba Marabú y también es dirigente en su comunidad.

Su casa de dos pisos se encuentra cerca del centro educativo Carlos Martínez Acosta, de donde los más pequeños salieron pasadas las 12:00.

Los niños, de aproximadamente seis años, mostraban felices sus mochilas nuevas a un habitante de la comunidad y entre risas las comparaban entre ellos.

La alegría de los más pequeños contrasta con el rostro de Plutarco que denota preocupación e indignación.

“Es penoso y lamentable lo que sucede, nosotros no justificamos la violencia de ningún lado, lo malo es la forma cómo actuamos”, menciona Viveros con relación a los enfrentamientos ocurridos en el control policial, que según su opinión, lleva el nombre de la comunidad por asuntos de la Policía Nacional.

“No es que nosotros nos avergonzamos, sino más bien se debe especificar que los hechos son en el control, porque nosotros estamos en el Carchi y somos una comunidad agrícola en su mayoría. Somos un pueblo de paz, el asunto de las agresiones entre los uniformados y algunos miembros del Valle del Chota, es exclusivamente por las actividades a las que se dedican como el contrabando o la minería ilegal”, aseguró.

Viveros manifestó que no están justificando ni atacando a ninguna institución, menos a la Policía Nacional.

“Esperamos que estos hechos no se vuelvan a repetir porque dañan la imagen de un pueblo y una etnia, y ese es el tema más completo. Nosotros no somos agresión, somos música, deporte, producción, ciencia y artesanías”, finalizó Plutarco afuera de su vivienda.

Julia Mina, integrante de la Asociación GAEN, muestra las artesanías y bisutería que elaboran 11 mujeres de su comunidad.
El monumento de ‘Los Bueyes’, que representa a la agricultura, está ubicado en la carretera, al ingreso de la comunidad.