Más vale…

La sabiduría popular encuentra frases lapidarias para decir, en pocas palabras,  lo que la experiencia de siglos acumuló en las vivencias de personas y pueblos. “Más vale pájaro en mano que cien volando…”, es una de esas  expresiones. Recuerda que lo válido es lo  real, lo tangible, y no la simple expectativa de lo posible.

En torno a la aparente decisión de sacar el aeropuerto de Ibarra, se maneja mucho el supuesto compromiso del Presidente para entregar a la ciudad un gran parque en esa extensa área del campo de aviación. Lo llaman “parque metropolitano”, “parque temático”, sin que nadie sepa qué ofertan con esas expresiones y, sobre todo, cuánto está dispuesto a gastar el gobierno en construirlo y equiparlo. Ibarra cuenta con dos grandes áreas de esparcimiento: Yahuarcocha y Guayabillas que requieren importantes inversiones para dotarles de esos servicios recreativos y de descanso que los ciudadanos y el turismo, nacional e internacional exigen. La pregunta que nace es: ¿por qué no pedir al Presidente que esos recursos los canalice a los dos proyectos? El aeropuerto de Ibarra es parte del equipamiento no sólo urbano, sino provincial. La responsabilidad de mantenerlo o desaparecerlo debe ser decisión imbabureña, no en función de las circunstancias presentes, sino de las futuras. En lugar de preguntar a unos desconocidos ciudadanos qué les parece el aeropuerto, Alcalde y  Concejo deberían preguntar qué razones impiden a Imbabura contar con servicio aéreo permanente, dónde están las investigaciones serias sobre la posibilidad de tenerlo, de contar con líneas que ofrezcan alternativas de taxi aéreo, de frecuencias para atender vuelos de 18, 20 y hasta 30 pasajeros a Guayaquil, Cuenca, Esmeraldas, Popayán, Cali… ¿Cuánto se beneficiaría el turismo y la producción provincial con dicho servicio. Cuántos ciudadanos de Ibarra, Antonio Ante, Otavalo estarían dispuestos utilizarlo. Eso es lo positivo, lo propositivo. No, buscar pretextos para desaparecerlo. Lo demás, lo de las ofertas son sueños. Y los sueños, sueños son. Si no, recuerden, cuánto ofrecieron para Yahuarcocha y cuánto llegó.  

 Jacinto Salas Morales

salasjacinto@yahoo.com