Más dudas que certezas

En la conducción de la política nacional se ha creado un ambiente de mucha incertidumbre porque hay veces que en los anuncios oficiales, se evidencia improvisación, falta de seriedad, contundencia y concreción. Eso precisamente ocurrió en el último suceso de la semana anterior, en donde el protagonista fue el Subsecretario de Acción Política de la Presidencia de la República. Primero hizo una declaración y luego terminó con la presentación de una denuncia de testaferrismo a 17 personas, que según él, estuvieron vinculadas al régimen anterior. Surgen preguntas como ¿Será que esa jerarquía administrativa debió hacer el anuncio a la opinión pública? ¿Será que la función ejecutiva debe encargarse de hacer negociaciones con los “posibles infractores de la ley” o anticiparse en ofertas sobre posibles perdones a cambio de delaciones? ¿Será que “la buena fe” les obligó a cambiar de estrategia para denunciar los nombres de “sus protegidos”? En otras palabras ¿por qué les traicionaron, tan rápido, a los confidentes del anunciado testaferrismo? ¿Para qué servirá la Fiscalía en los casos como el que se denuncia y qué debe hacer con relación a lo que ha “adelantado el cándido Secretario de la Política”? Como dice Arauz (2019) “¿Estamos en una lógica cuántica o en una lógica cuantitativa? Es decir, ¿cuántos puntos me rinde este anuncio?” Así llevada la política, lo más seguro es que quién sabe.