Marco Salas, ahorro y lucha

p12IBARRA. Marco Antonio Salas es un ciudadano de Colombia que hizo de Ecuador su nuevo hogar, todos los días para él son un reto y para llegar a tener su primer negocio inició sin capital, pero con ahorro, perseverancia, constancia y amor logró edificar, junto a su esposa y familia, “Las Delicias de Don Diego”.

Los problemas de violencia que observaba en su pueblo Antioquia, ubicado cerca de Medellín, le hacían sentir que cada día era más difícil llevar una vida tranquila, “salir a trabajar con todo lo que se escuchaba y se veía, me hacía pensar si ese día regresaría a mi casa”, dijo Salas.
Unos empresarios le propusieron venir a Ecuador en el 2001 y no lo pensó dos veces, se embarcó para laborar y “buscar nuevos horizontes”. La empresa en la que prestaba sus servicios quebró y decidió quedarse a probar suerte, pero siempre convencido de superarse y dar lo mejor.
Una nueva oportunidad se le abrió con otra empresa que le ofreció trabajar4 en un carrito comerciando hot dogs, a él le prestaban un vehículo para la venta, pero tenía que vender 40 kilos de salchichas semanales como contraparte. Su negocio lo empezó con 300 dólares que le prestaron, es decir inició sin capital propio.
Todas las semanas cumplió con su encomienda con la empresa que le dio la oportunidad y durante dos años estuvo con su negocio en el centro de Ibarra, no le renovaron los permisos de trabajo en la Municipalidad y por la necesidad tuvo que continuar ejerciendo sus ventas como comerciante informal.
Las noches iba a las afueras de las discotecas y los jóvenes que salían de estos centros de diversión, consumían su producto antes de ir a sus hogares, el trabajo de Marco Antonio Salas era durante el día y la noche.
Todos los días agradece a Dios por poder llevar alimento y sustento a su hogar y una nueva oportunidad se le presentó, empezó a atender un lugar de venta de comida en la Universidad Técnica del Norte y gracias a sus ahorros pudo hacer visible la nueva etapa de su negocio.
Durante cinco años comerciaba sus tradicionales “perros calientes” y aumentó su oferta, preparaba hamburguesas y la comida tradicional de su país, arepas con pollo, queso y carne, papas rellenas, empanadas y más cosas que aprendió en su tierra natal.
Lo que más disfrutó es que los estudiantes llegaban a comer a su local y por la amistad que él les brindaba ellos le comenzaron contar sus problemas, “yo los motivaba a que luchen por sus sueños y que aprovechen la oportunidad de tener un título profesional”.
Ahora está ubicado en el barrio Los Ceibos y atiende todos los días de la semana junto a su esposa con la que procreó dos hijas que para él son una razón muy fuerte para luchar siempre. En los próximos días abrirá una sucursal en la avenida Teodoro Gómez, donde expenderá los productos que prepara con “dedicación y cariño”.
“La materia prima con la que trabajamos es de la mejor calidad para que el sabor de nuestras comidas sea único y que los clientes lleguen y se vayan satisfechos”.
Para el emprendedor lo más importante para lograr un sueño es jamás rendirse y aunque siempre hay momentos de crisis lo importante es levantarse y luchar “a paso firme”.