Marcados por la Sequía

Toda la vida hemos dependido de la lluvia para producir la tierra, pero la sequía que estamos viviendo acabó todos nuestros cultivos, menciona preocupado Nicolás Fernández, quien perdió una hectárea y media de su cultivo de arveja en la que invirtió 700 dólares, para pagar peones, semilla y fungicidas.   
Julio Miguel Colimba en cambio recuerda que la última lluvia fue en el mes de mayo de 2015. Incluso fue una lluvia perjudicial con presencia de granizo que destruyó los sembríos, desde ahí no ha llovido, sostiene, mientras arrea una manada de chivos que van en busca de hierva para alimentarse.
En la comunidad de Peñaherrera viven 700 habitantes, quienes se dedican a la agricultura y la ganadería que en este tiempo se ha visto interrumpida debido a la falta de lluvia, explica Nicolás Fernández. Este hombre reniega y dice que los políticos siempre se han aprovechado. Aquí hemos cultivado nuestras tierras gracias a la lluvia nunca nos hemos quejado, pero ahora sí, estamos desesperados se han perdido unas 700 hectáreas de cultivos de arveja, frejol, cebada, trigo, quinua, chochos, papas y maíz.
Los campesinos para congregarse en la casa comunal, salen desde diferentes puntos de este lugar, donde se puede observar campos secos. Entre estas personas está Alfonso Juma, quien dice que la solución para no depender de la lluvia sería culminar la construcción de un canal que traería agua desde el río denominado Tornillo  que está en Mariano Acosta del cantón Pimampiro. Cuenta que desde hace 3 años en base a mingas iniciaron el trazado del canal que está listo. Hace falta el tendido de la tubería, pero no se puede continuar por la falta de plata, dicen. Con este canal estaría solucionado el problema y nuestra historia sería otra. Hasta el momento está invertido en este proyecto cerca de 70 mil dólares que son aportes de la comunidad, sostiene.
A esta conversación se une, Carlos Colimba, quien cuenta que otro problema es la falta de comida para los animales. El “sitio” lo llaman al lugar donde se pastorea el ganado. Son grandes laderas que estaban cubiertas de paja, alimento con el que se alimenta a las reses, borregos y los chivos.
Ahora está seco, la paja, especie nativa de los páramos prácticamente ha desaparecido.
Las únicas plantas que están sobreviviendo son la chilca, el chámano y la mosquera, que estamos ocupando para alimentar a los animales, dice.
Esto ha ocasionado que el ganado no engorde y los precios están bajos. Explica que los comerciantes que llegan a la comunidad les pagan por una res 120 dólares, que normalmente cuesta entre 900 y mil dólares; por un chancho les ofrecen 20 dólares. Muchos hemos vendido a esos precios, no nos queda otra alternativa, no tenemos con que alimentarlos, ni dinero para comprar forraje.  
AYUDA
La característica de nuestros vecinos ha sido siempre afrontar los problemas, ya que nuestra comunidad nunca ha tenido apoyo. Siempre ha estado relegada, en tiempo de campaña los políticos se dan modos para llegar y ofrecernos tantas cosas, pero cuando llegan al poder se olvidan, expresa Julio Miguel Colimba.  
El verano ha sido fuerte y prácticamente estamos desesperados, no tenemos dinero. Nuestro pequeño capital lo hemos invertido en la siembra, pero la sequía prolongada ha destruido las cementeras, sostiene.
Ahora apelamos a la sensibilidad de las autoridades que tengan que ver con nuestra situación y nos ayuden. Toda la comunidad está afectada y padeciendo.
En la comunidad hay 170 niños a quienes ya no podremos alimentar, las reservas de los granos que de cada cosecha se guarda se están acabando, comenta preocupado.
Recalca que necesitan apoyo. Forraje para los animales y si fuera posible dotarles agua en tanqueros para regar las huertas que tienen cerca de sus casas.

PROBLEMAS SOCIALES
En nuestra comunidad tenemos un nivel de migración bien bajo en relación a las comunidades vecinas, donde tanto jóvenes como adultos han salido hacia las grandes ciudades del Ecuador y fuera del país, especialmente a España, menciona Nicolás Fernández.
La falta de trabajo en los campos ha provocado que tengamos que salir a la ciudad en busca de trabajo en la construcción, pero desgraciadamente tampoco hay. La situación se vuelve muy grave para nuestra comunidad. No hay trabajo en el campo; afuera donde por lo general suele haber explotación tampoco hay en que ocuparse.
 
LEGALIZAR TIERRAS
Otra situación que les preocupa, es que no pueden legalizar las tierras.
Desde hace más de tres años empezaron con los trámites para legalizar las tierras que ya están en poder de la cuarta generación.
Hemos cumplido con los requisitos, pero no sabemos porque no prospera la legalización de las tierras que han sido cultivadas por nuestros abuelos, dice, Nicolás Fernández..
Este inconveniente por la falta de agua se puede solucionar si las autoridades nos ayudaran a concluir el canal de agua que con recursos y trabajo de la comunidad se ha logrado realizar el trazado, explica Nicolás Fernández, quien cuenta que en octubre de 2015 sembró su cementara de arveja cuya cosecha debió estar lista para febrero de 2016. Pero no fue posible la falta de lluvia, la prolongación de la sequía  destruyó toda la plantación que aún totalmente seca permenece en el terreno.