Malos olores de aguas servidas causan malestar en Los Galeanos

Ibarra. “Vienen, ven y se van”, dice Lidia Ponce indignada por el grave problema que se registra en el alcantarillado del barrio La Floresta en Ibarra.

Los moradores aseguran que cada vez que llueve la calle Los Galeanos se llena de agua y lodo, pero esto es desde siempre.

Además, se rebosan las alcantarillas generando mal olor debido a las aguas servidas.

“No es la primera vez, es desde hace tiempo. El alcantarillado no abastece, los tubos son muy reducidos y por eso colapsa, esto es un problema”, comenta Raúl Galeano, morador del sector.

Añade que también se siente molesto porque el agua ingresa hasta su casa generando el mal olor.

Según Galeano, las autoridades han hecho caso omiso a las quejas que han presentado.

“Han venido a hacer la reparación momentánea, eso le dejan así y se regresan, no hacen la reparación completa”.

El morador señala que actualmente están cambiando los tubos que recogerá las aguas lluvias, “pero veo que trabajan lentamente, ya vamos un año y esto parece una pista de 4×4”.

A la espera. Galeano espera que las autoridades solucionen pronto el problema. “Todos los moradores estamos cansados de estar respirando este ‘perfume’ que emana las aguas servidas. Es insoportable para los niños y para todos quienes vivimos aquí, la gente se espanta”, dijo.

El problema se suscita cerca de la feria de vehículos. Galeano indica que la gente ya no quiere transitar por el sector, ya que también el camino está en mal estado.

Lidia Ponce también es moradora del sector, menciona que han llegado los técnicos de la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Ibarra (EMAPA-I) y no brindan una solución rápido, “ellos dicen que limpian pero da lo mismo”.

Así mismo agrega que el gerente de la empresa, Mauricio Larrea, estuvo en el lugar. “Dijeron que ya iban a dar solución. Así no podemos vivir, aquí puede existir una epidemia por las aguas servidas”, dijo. Lidia se pregunta “hasta cuándo vamos a vivir esta agonía”.

Problema. Ramiro Estévez, encargado del Departamento de Alcantarillado de la EMAPA-I, explica que la sobre carga de alcantarillado se da porque la red ya instalada es netamente sanitaria, pero se está recargando con aguas lluvias.

De igual forma, el material pétreo de los trabajos de adoquinado que se está haciendo en esta vía taponan las redes, “eso hace que rebote la tubería”, dice Estévez.

Aunque no estuvo previsto el cambio de la red de alcantarillado, Estévez comenta que por pedido de los moradores se decidió aumentar el diámetro de la tubería.

Manifiesta que la empresa aceptó el cambio e hizo el requerimiento de los materiales, “vamos a instalar una nueva tubería de 500 milímetros en el primer tramo, de la Manuelita Sáenz hasta el periférico Sur y otra de 300, desde este último sector casi hasta las rieles”. Es decir, habrá dos redes, una para las aguas servidas y la otra pluvial para evitar estos desbordes.

Inconveniente. Sin embargo, el funcionario aclara que tuvieron un problema con el Servicio Nacional de Contratación Pública (SERCOP), que paralizó el trámite por una incongruencia en los precios que presentaron los proveedores.

Según Estévez, el SERCOP ya debió solucionar el problema, “pero se ha hecho las consultas y todavía no nos dan un respuesta”.

Así es el panorama cuando se presentan las lluvias en la calle Los Galeanos, en el barrio La Floresta.
La calle se llena de agua causando también inconvenientes para los transeúntes del sector.
Raúl Galeano, morador del sector, muestra cómo rebosa el agua provocando malos olores.