Reorganización causa malestar en comerciantes del mercado de San Pablo

Otavalo.- La reorganización del mercado de la parroquia San Pablo del Lago no tiene acogida en la mayor parte de vendedoras que hacen uso diario de estas instalaciones.

El Gobierno parroquial, desde hace varias semanas retomó esta propuesta con la finalidad de hacer cumplir el reglamento de este centro expendio.

Malestar
Las comerciantes del mercado de la parroquia realizan su trabajo en puestos que están ubicados en 16 ‘planchas de cemento”. Según Esperanza Morales, una de las primeras vendedoras de este lugar, en cada plancha se ubicaban cuatro comerciantes, pero con la reorganización del mercado, emprendida por el gobierno parroquial, el mismo espacio lo ocuparán cinco vendedoras.

“En esta temporada que nos exigen distanciamiento, la reorganización nos hace que estemos junta”, dijo Morales. Mónica Oña, quien trabaja en el mercado 20 años, asegura que con la reorganización no se mejoran las condiciones de trabajo puesto que los espacios destinados para las comerciantes se reducen haciendo imposible cumplir el distanciamiento de dos metros.

“No queremos que nos aglomeren. La reorganización perjudica a la mayoría de las vendedoras”, añadió la comerciante.

Dimensión de puestos.
Jenny León, vicepresidenta del gobierno parroquial y encargada de la comisión del mercado, aseguró que lo que se está haciendo no es más que dar cumplimiento al reglamento que tiene el mercado parroquial.

Según esta normativa, los puestos tienen una dimensión de 2,20 metros. “Cualquier cambio siempre provoca molestias. Algunas vendedoras estaban acostumbradas a ocupar los puestos sin tomar en cuenta las dimensiones del puesto y ocupando más espacios de los que les corresponde”, dijo León y aseguró que durante la pandemia se han entregado puestos a 11 nuevos comerciantes para la venta de lunes a viernes.

También hay apoyo
Aunque la mayor parte de las comerciantes no está de acuerdo con estos cambios, hay un grupo de vendedoras que sí apoyan esta iniciativa. “Tras la reorganización realizada por la junta parroquial me siento más segura porque de esta manera los compradores se ven obligados a respetar los andenes exclusivos y no se meten a los puestos. Me siento más protegida pero falta señalización para los compradores”, comentó María Yacelga.