Magui, la manabita que no abandonó su sueño europeo

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Santiago de Compostela (España).- Con un buen sentido del humor y aún con el acento manaba, Magui López, de 47 años, atiende en la zona de pesquería del supermercado Gadis, que es una de las cadenas de productos de primera necesidad más importantes de España.


Vestida de pies a cabeza con un traje blanco, y guantes azules, la ecuatoriana se desenvuelve en esa área hace ocho meses. Magui se ha ganado su espacio en ese lugar, pues Lola Barreiro, encargada del hipermercado, dice que lo que la convenció para contratarla fue su amabilidad, carácter y humildad. “Me pareció una persona agradable. Ella es muy trabajadora, sonriente y muy responsable. Estamos contentos con Magui”, asegura Lola. La manabita vive en Santiago de Compostela, ciudad localizada al noroeste de España, hace 15 años.

 

Una verdadera travesía. Llegó al país ibérico, como todos los ecuatorianos, en busca de trabajo para ayudar a su familia. Sin embargo no todo fue color de rosa.

Arribó al Viejo Continente en 2003 acompañada de su esposo Henry Bastidas, oriundo de Quevedo, y mecánico de profesión, su hija Lili, que en ese tiempo tenía 10 años y que actualmente tiene 25, pero dejó España hace cuatro años, pues vive en Miami, Estados Unidos.

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Dice que no fue como lo pintaron.

“Vendimos todo en Ecuador desde el auto hasta la casa, pero nos quedamos en la nada”, dijo Magui, quien recuerda que cuando pisó Santiago su hermana los recibió y se instalaron en su vivienda, pero no fue por mucho tiempo.

A la semana quería regresar a Guayaquil, donde trabajaba en una Multinacional con un sueldo digno.
Magui no se adaptaba a la temperatura baja de Santiago, al horario y al ritmo de vida. Ella pasó dos años sin trabajo, sin embargo su marido Henry encontró un sitio para laborar.

Casi sin esperanzas de encontrar un trabajo, Magui logró incorporarse a una fábrica de cerámica. No duró mucho allí, hasta que fue aceptada en un hipermarket. Su área de atención siempre fue una marisquería. Magui no olvida a Ecuador, pero busca superarse en Santiago de Compostela.