Madre Laura a los altares

La beata Laura Montoya, heroica fundadora de las muy conocidas Lauritas, quienes siguiendo el fiel carisma de su congregación han venido evangelizando a nuestros indígenas, para integrarles en la sociedad y en la misma iglesia con su verdadera dignidad humana y cristiana.Bien dice Jesús de la Torre en su obra “Evangelización inculturada y liberadora”:  Los indígenas mediante la situación actual en que viven marginados, dominados, siguen clamando justicia respecto a sus vidas, etnias y culturas.  Solo en una sociedad donde se respete la diferencia y al diferente, al otro, tendrá cabida el indígena.  Tenemos que solidarizarnos con ellos y luchar por transformar las estructuras de nuestra sociedad occidental en un modelo más humanizador y evangelizador. La Iglesia con rostro indígena será una nueva manera de ser Iglesia, que anuncia la Buena Nueva del Evangelio y denunciando valientemente todo esclavitud e injusticia que los más pobres han sufrido en la historia latinoamericana. La Madre Laura Montoya, mujer antioqueña, colombiana, nació el 26 de mayo de 1874 en Jericó, fueron sus padres Juan de la Cruz Montoya y Dolores Upegui. Después de lograr la educación de maestra y con su inquietud vocacional primeramente conoció a las Carmelitas, pero luego sintiendo un llamado interior de Dios y ante la inquietud de un padre de familia, optó con amor, sacrificio y entrega a evangelizar a los indígenas.  La única forma de compartir con el indígena era viviendo la misma vida de ellos, buscándolos por el amor y la bondad.  En nuestra Diócesis llegó la madre Laura a fundar una casa con las hermanas en 1940 en Cotacachi y en 1946 se fundó la primera casa en Quito y posteriormente mantienen en 26 países este apostolado.  Para quienes hemos trabajado muy de cerca con ellas, hemos aprendido mucho de su carisma en la hoy mejor organizada pastoral indígena.  Con inmensa alegría nos unimos a la Iglesia universal y en especial a la Arquidiócesis de Medellín. Acompañemos con nuestra ferviente oración en la canonización que sea para venerarla en los altares como una viva intercesora desde el 12 de mayo día en que el Papa Francisco, la proclamará santa en reconocimiento al proceso donde se han estudiado sus virtudes y fidelidad a la Santa Madre Iglesia. 

P. Mauro Aguirre T.
      Especial para diario EL NORTE