Macará sacó un empate de oro ante Barcelona en el Monumental

Los punteros de la etapa entraron en escena en el Estadio Monumental. Duelo de equipos generosos, con estilos bien definidos y entrenadores temperamentales. El público no acompañó del todo, el marco en el graderío no fue del todo optimista.

La visita ejerció presión de entrada. Cazares y Quiñónez se encargaron de la recuperación y transición rauda hacia los extremos Gómez y Arboleda por las orillas. Luego de un par de chances bastante atrevidas, Juan Manuel Tévez fue obstaculizado en el área y el juez decretó el tiro penalti. Detrás de la pelota fue Ronal De Jesús y lo cambió por gol para rubricar la sorpresa.

El tanto de apertura motivo a los ambateños. El juez Daniel Salazar tuvo que portarse rígido para evitar que el juego se le vaya de las manos. En Barcelona la presión se sintió en la mayoría de sus intérpretes. Damián Díaz no tuvo la coordinación para tratar de romper líneas y crear juego con sus compañeros. La brecha entre los centrocampistas y el delantero Dinenno lucía como un abismo, allí Macará se dio un festín recuperando la posesión sin esforzarse demasiado.

El final del primer tiempo estuvo marcado por la polémica. El juez del cotejo sintió el rigor de las circunstancias y terminó tomando malas decisiones. Al minuto 45+1’ el referí mostró la tarjeta roja a un jugador por bando, Michael Arroyo salió expulsado por Barcelona, lo propio Carlos Arboleda por Macará.

Para el segundo tiempo, Almada quiso compensar la vacante de Arroyo con dos recién llegados. José Ayoví y Joffre Guerrón entraron al campo para tratar de abrir la cancha y buscar el factor sorpresa. Macará se refugió, junto sus dos líneas de cuatro por delante del portero Burrai y trató de canalizar el peligro con pelotazos largos para buscar contraataques por las orillas.

Ya cuando las cosas pintaban feo, una desprendida clara de Guerrón por el andarivel derecho terminó en pase medido para Juan Ignacio Dinenno que definió con clase ante la salida desesperada del portero Burraí. El 1 por 1 y la tranquilidad para la gente en el Monumental.

Pero Barcelona aumentaría sus bonos. Al minuto 74, una falta que no existió en el área ambateña terminó en la sanción de un penalti. Dinenno se tuvo fe, pero su remate fue muy avisado y el golero Burrai consiguió reponerse con una reacción precisa bajo los palos.

El cierre del partido mostró a pleno las credenciales del equipo de Vélez. Macará mostró su identidad, ese rasgo tan fuerte que los vuelve un equipo incómodo para los otros once competidores de la Serie A. Buen trabajo de los ambateños: cerrando caminos, contabilizando los tiempos, haciendo lo necesario y nada más. Barcelona desesperó, acumuló tensión con cada oportunidad perdida y terminó dejando ir una buena chance de alargar su liderato.