Macará derrotó a Barcelona SC y es el líder del torneo

Ambato. Fue un bien cierre de jornada. Macará hizo méritos de entrada y elaboró un dispositivo aceitado, bien planificado, medido, preciso. Paúl Vélez supo cómo asumir el reto de parar a Barcelona y darle su color al juego.

De entrada, una pintura de Pablo Burzio terminó en el 1 a 0 ambateño. Jugada para enmarcar, arrastre perfecto y definición inmejorable por entre las piernas de Banguera para abrir un partido que agarraba picante apenas el balón empezó a rodar.

Lo que siguió fue un concierto de errores y frustraciones de Barcelona. Intentos desde todos los flancos. Acoso constante. El portero Burrai fue el culpable que el cero se mantenga en su valla, atajó hasta las que no debía, un hombre comprometido.

El cierre del primer tiempo mostró a un Macará ordenado. El equipo de Vélez es capaz de meter un solo golpe y mantener la guardia alta durante toda la pelea. Recursivo, lleno de relevos, impredecible. El dispositivo de marca ambateño fue de excelencia.

La segunda mitad fue casi íntegra para Barcelona. Los toreros adelantaron líneas, Almada apuntaló con cambios una propuesta más ambiciosa. Los ingresos de Betancourt, Ayoví y Dinenno respondieron al hambre y la urgencia amarilla.

Al minuto 74 llegó el bochorno. Remate de Armando Gómez desde la línea de fuego y Juan Manuel Tévez definió el 2 por 0. Sin embargo, el juez de línea Byron Romero cometió un error ridículo al anular la conquista, la cual fue absolutamente legítima.

Con el sinsabor del perjuicio arbitral, Macará trató de no perder su orden e ir forjando sus resistencias a puro instinto. A Barcelona no le alcanzó el ímpetu, falló demasiado la repetición cíclica de recursos. Victoria fundacional para los ambateños, los líderes.