Luis Marcillo: “No quiero ser asambleísta que pase por desapercibido”

La semana anterior, la bancada legislativa de la Izquierda Democrática, presentó el proyecto de Ley Orgánica del Sistema Nacional Descentralizado de Gestión de Riesgos, tomando en cuenta, como se menciona en la exposición de motivos, que “el Ecuador es un país que reúne condiciones geográficas, morfológicas, geológicas, hídricas y climáticas que lo exponen a una gran variedad de amenazas de origen natural”.

Sobre este aspecto se refirió el asambleísta imbabureño Luis Marcillo Ruiz.

¿Cómo está respondiendo a sus electores?
Con trabajo e información. Gracias a estos espacios como el que me brinda EL NORTE vamos a dar a conocer de nuestra tarea al interior de la Asamblea Nacional. Considero que eso quiere nuestra gente, que le informemos lo que hacemos y ese fue mi compromiso de campaña.

¿Cuál es su compromiso?
No quiero ser un asambleísta que pase por desapercibido, quiero convertirme en un trabajador más de nuestro pueblo imbabureño, más cuando el pueblo no olvida la calificación que tuvo la Asamblea saliente.

¿El ambiente político de la Asamblea se presta para eso?
La Asamblea es un organismo político, pero hay que saber manejar los temas, pero los buenos proyectos los vamos a apoyar porque nuestro criterio es propositivo.

¿Este proyecto de ley sobre gestión de riesgos es importante?
Este proyecto de ley ha sido construido desde las bases, desde la necesidad misma de los ecuatorianos porque consideramos que el país necesita de una norma que permita a los organismos seccionales atender de forma inmediata las amenazas naturales que se presentan casi siempre y, lamentablemente, los municipios y prefecturas no tienen una herramienta necesaria para poder atender en forma inmediata los desastres.

Desastres que cobran vidas y producen pérdidas…
Claro que sí, el impacto es grande de los eventos peligrosos. En lo social es notorio la pérdida de viviendas, trabajos, desplazamiento de la población, los traumas psicológicos y la pérdida de vidas humanas. En lo económico hay pérdidas en la agricultura, cultivos, comercio, producción, pérdida de infraestructura, etc., en definitiva los impactos ocasionan retrocesos considerables en el normal desarrollo de los territorios donde ocurren.

Lo de Manabí y Esmeraldas es un ejemplo…
Por supuesto, lo ocurrido en 2016 fue tremendo, con pérdidas económicas de USD 3 340 millones, 671 personas fallecidas y 250 000 personas damnificadas, pero no solo eso, con la pandemia del COVID hasta el 11 de mayo de 2021 se registran 19 286 fallecidos y más de 400 000 contagiados. Eso hay que atender porque la amenaza es grave.

¿Cómo se ha respondido?
Las instituciones públicas no han sido capaces de entender sus roles, competencias y atribuciones frente a esta catástrofe, por ello es imperativo que la Asamblea trate de manera urgente este cuerpo normativo.