Luego del Sí

El escrutinio final se acerca. La voluntad popular del pueblo ecuatoriano fue depositada en las urnas el pasado 7 de mayo y debe respetarse y cumplirse.

La Consulta Popular es el reflejo del triunfo del Sí, con menor o mayor ventaja, pero ese es el mandato de los ecuatorianos en un país más polarizado que nunca. La verdad es que, pese a las diferencias de criterios que es consustancial a la democracia, pese a las posiciones encontradas, la falla de todos estuvo en que al pueblo le faltó mayor explicación sobre las preguntas. Los personajes políticos, más discutían sobre lo bueno o lo malo que significaba el poder del Presidente de la República y la acción de su gobierno, pero los foros, los encuentros públicos, los debates y sobre todo el olvido de los actores educativos frente a la juventud no se hicieron presentes. Lo importante se dejó de lado y se motivó el efecto mediático. Lo principal que era el conocimiento de cada una de las preguntas en los medios y en las aulas; en las entidades públicas y en las privadas, fue reemplazado por una campaña que deja muchas lecciones, mismas que deberían asimilarla los dirigentes políticos, sus bases y los movimientos sociales. Las cosas prácticamente están resueltas y sabemos por qué. El pueblo es intuitivo y práctico. Quiere una justicia no politizada, quiere administradores de la justicia preparados y honestos; desea además un verdadero control ético de los contenidos de los medios, que pese a que existe una ley no se lo ha aplicado como debe ser. Más allá del Sí o el No, está jugándose el futuro del país.