Lucha por la jornada de ocho horas

ivan pabonPensar que los mártires de Chicago de 1886 murieron en la lucha, entre otras reivindicaciones, por la jornada laboral de ocho horas diarias; «ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa» era lo que pedían los trabajadores, en una marcha que inicia justamente el 1 de mayo y que cuatro días más tarde, algunos obreros fueron ajusticiados.

La jornada laboral en ese entonces era de 14 a 18 horas diarias, con el pasar del tiempo, los trabajadores se dieron cuenta que no tenían tiempo ni para descansar, peor aún para estar con la familia y de eso se inicia un proceso de marchas y huelgas no solo en Estados Unidos sino también en otros países.
La conquista se logró a partir de la muerte de algunos obreros en la revuelta de Haymarket (Chicago, Estados Unidos). Desde entonces, por acuerdo del Congreso Obrero realizado en ParÍs en 1889, se celebra el 1 de mayo como el Día Internacional de los Trabajadores.
La lucha por las ocho horas laborables, me lleva a pensar y relacionar en las luchas de resistencia de los afrodescendientes por su libertad, la de su familia y de su pueblo; una de estas luchas es la de Francisco Carrillo que junto a otros líderes afrodescendientes del territorio ancestral Chota Salinas, La Concepción y Guallupe, luego de algunas décadas, lograron su objetivo.
Pero eso al igual que en la lucha por las ocho horas diarias, no fue fácil ni gratis; y es que a nuestros ancestros también les hicieron trabajar por lo menos 12 horas diarias, de seis a seis, dicen los mayores y de lunes a sábado.
Que el 1 de Mayo sea un día para recordar no solo a los mártires de Chicago o a los ancestros y líderes afrodescendientes sino también a aquellas mujeres que de una u otra manera han contribuido a la construcción de una sociedad más justa.

Iván Pabón Chalá
paboni2005@yahoo.es