Los Reyes Magos

Tres sabios se dejan guiar por una estrella, llegan a un portal de Belén, en donde lo único que se ve con los ojos, es la pobreza; sin embargo los sabios no se dejan engañar por la pariencia y reconocen al rey entre reyes.

Los sabios traen consigo tres ofrendas: Mirra, oro e incienso.  El oro se regala a los reyes y ellos reconocen al emperador del espíritu. El incienso se regala a los místicos y ellos vislumbran, en ese recién nacido, al más grande de los místicos. La mirra se regala a los muertos y ellos la ofrendan a quien ha nacido con la resurrección eterna.  Pocos son los que pueden confiar y ellos confían hasta en una remota estrella. La confianza los hace sabios. Un recién nacido es una oportunidad nueva para la humanidad entera.  La dádiva es un simbolismo de entregarse al mundo como un recién nacido. No piensan en su confort personal y ven en un nuevo fruto, el alimento de la vida eterna.  Cada vez que la muerte surge, la vida no deja de aparecer. Cuando muere la noche nace el día. Cuando fenece el día, la noche inicia. La vida es un círculo; un alfa y omega constante. El planeta es redondo, como esférico es el eje que sigue la Tierra alrededor del sol. Cuando los tres reyes magos concluyen su camino, el del recién nacido, apenas inicia. Solo aquello que muere totalmente, alcanza la gloria de la resurrección.

 Nelson Villacís
nelsonvillacis@hotmail.com