Los restos del pintor Rafael Troya irán a la Catedral de Ibarra

El gran pintor ibarreño Rafael Troya Jaramillo, quien en este mes de marzo cumple 101 de su fallecimiento, tiene un sitio destacado en la historia de Ibarra. Sin duda, es uno de los grandes artistas que en su tiempo de actividad deslumbró a nivel nacional e internacional. Sus obras están en diferentes sitios públicos y colecciones privadas, muchas de ellas, incluso, en lugares insospechados.

El homenaje justo
El pasado miércoles en horas de la tarde se cumplió la ceremonia especial de recepción de los restos del ilustre pintor ibarreño, que reposarán en la cripta de la Catedral de Ibarra.

Esta presentación se realizó de forma virtual, pero tuvo la presencia física del Obispo de Ibarra, monseñor René Coba, del historiador Enrique Ayala Mora, concejales de la municipalidad ibarreña y representantes institucionales invitados.

Se destacó la conferencia de la doctora Alexandra Kennedy Troya, bisnieta de Rafael Troya, quien dio cuenta de la valía de su obra en el contexto nacional e internacional

Una personalidad del arte
Rafael Troya Jaramillo nació en Ibarra un 25 de octubre de 1845. Falleció en el mes de marzo de 1920. Notable pintor nacido en Caranqui (algunos sostienen que en Ibarra), hijo de don Vicente Troya y de doña Alegría Jaramillo. Fue un pintor autodidacta. Los indicios pictóricos los recibió de su padre quien pintaba por afición obras religiosas. A los 23 años se convirtió en tallerista de Luis Cadena y condiscípulo de Joaquín Pinto en Quito y después fue alumno de Rafael Salas, para muchos, iniciador del paisaje ecuatoriano.

Tendencia política
La tendencia política de Troya influye en su obra, especialmente en la costumbrista romántica, donde la representación de los villanos se encarna por los liberales de la época, este es el caso de “La Conquista”. En ocasiones sus vecinos eran representados en escenas lujuriosas, acompañados de “mistelas” (licor artesanal dulce).

Alexandra Kennedy Troya

“Troya fue un ilustrador científico de primer orden”

Hace varios años atrás tuve la suerte de entrevistar a la doctora Alexandra Kennedy Troya, bisnieta de Rafael Troya. En esta ocasión le planteamos inquietudes periodísticas sobre el afamado pintor ibarreño.

Usted se acerca mucho a Ibarra…
Yo viví por siete años aquí mientras hacía la investigación de Rafael Troya, mi bisabuelo. En realidad toda la obra la descubrí porque estaba en colecciones privadas ibarreñas y de San Antonio e incluso en entidades públicas cuando su obra no se la valoraba.

¿La obra de Troya es valorada?
En los años 70 a Rafael Troya se lo conocía como el pintor de los apóstoles de la Catedral, pero eso era todo, entonces mi tarea fue hacer un catálogo de toda la obra para el Banco Central, una tesis sobre su obra y puse a una serie de expertos en EEUU que miraran su obra a ver qué les parecía…

¿Por qué lo hizo?
Se trataba de que no sea solo una valoración familiar o yo como parte interesada y claro, como curadora de arte, también me uní a un comité que valoró el trabajo de Troya y concluyeron que era uno de los más grandes pintores del siglo XIX de América Latina y sobre todo uno de los grandes paisajistas que es por donde yo pude promover a Rafael Troya, no solamente a nivel nacional, sino internacional.

La obra de Troya es inmensa?
En la actualidad, Rafael Troya está en todas las historias del arte de América Latina. En Ecuador y particularmente en Ibarra, hemos escuchado el nombre de él, pero no sabemos, por ejemplo, que fue un gran ilustrador de una misión geológica de altísimo nivel que vino desde Alemania entre 1871 y 1874 y que ilustró todos los volcanes del Ecuador.

Habrá un espacio en el Cuartel, entiendo…
Lo que cuento son temas en pastillita y muy pequeños pero que no solamente los ecuatorianos, sino principalmente los ibarreños deberíamos saber. Ibarra podría ser un gran espacio de exhibición y de conocimiento sobre Troya porque ésta es su ciudad. Acabo de ver la sala en El Cuartel que va a estar asignada exclusivamente a Rafael Troya y es verdaderamente un enorme reconocimiento para él.

¿Qué más se puede hacer?
Hice un buen libro en el Banco Central, pero creo que vale la pena hacer todo un catálogo de Troya y publicarlo, hacer unas pequeñas guías sobre dónde encontrar a Troya, porque es un personaje conocido a nivel nacional e internacional que incluso la gente podría llegar a Ibarra y decir vamos a ver a Troya. Él fue un ilustrador científico de primer orden.