Los reinados se convierten en una puerta para la política


rivadeneira49 reinas han sido elegidas en Ibarra desde 1967. De ellas cuatro optaron por la política: Andrea Cazar, Andrea Scacco, Carla Proaño y Eliana Ayala.

REINAS EN LA POLÍTICA Andrea Cazar, reina de Ibarra en 1996, fue elegida concejala por dos períodos. Andrea Scacco, reina en 2004, también eligió la política como opción hace siete años y, actualmente cumple su tercer periodo como concejala y además es la vicealcaldesa de Ibarra. Carla Proaño, que ganó la corona en 2007, el año pasado fue elegida concejala. En Otavalo, Gabriela Rivadeneira fue electa reina del Yamor en 2000 y, desde entonces, su contacto con la sociedad hizo que gane la concejalía en Otavalo, fue viceprefecta de Imbabura, luego gobernadora de la provincia, hasta convertirse en presidenta de la Asamblea Nacional e incluso su nombre no se descarta para una candidatura a la vicepresidencia o a la presidencia de la República. La vicealcaldesa Andrea Scacco dice que ser reina se convirtió en una experiencia de vida para ella. “En nuestra ciudad sí es necesario que tengamos una reina, pero no que sea un tapete o una cortina o un adorno. Está más que demostrado que las mujeres tenemos la capacidad suficiente para asumir cualquier rol”. Agrega que la reina es el nexo entre la parte pública y la privada de la ciudad, para promover iniciativas culturales, benéficas o sociales, que tengan que ver con la unión de los ibarreños. Además de la política, Andrea Scacco considera que una reina puede tener la posibilidad de buenas oportunidades laborales, por su capacidad. La imbabureña Ángela Bonilla, excandidata a Miss Ecuador, opina que “no es obligación elegir a las reinas”. “Muchas reinas han pasado al olvido porque no han utilizado la imagen y el título para trabajar por sectores vulnerables”. Sin embargo, considera que el ser reina también abre muchas puertas para el crecimiento profesional de una mujer, “a muchas las ha llevado a la política y a la televisión”. Eliana Ayala, exreina de Ibarra, afirma que en los reinados de belleza se mide el talento, lo físico y el desenvolvimiento de las candidatas para llevarse la corona. “Pero más allá de estas cualidades, la candidata debe tener un proyecto en mente, que si llega a ganar aporte a la ciudad a sectores desprotegidos”. Opina que la reina no solo es una cara bonita y que lo más importante es el trabajo a favor de los demás.