Los Portales (1)

Como pueblo Otavalo es una cultura viva milenaria y como ciudad un patrimonio nacional de data secular. Probablemente de ninguna otra ciudad se sabe tanto en el mundo como de Otavalo pues nadie ha viajado tanto como los otavaleños dando a conocernos a todos, no solo a ellos, como una nación de una pluri-identidad emblemática que ha resistido exitosamente, al menos hasta ahora, a los embates primero del colonialismo inca, luego del español y actualmente del anglosajón norteamericano y europeo. Ese estatus merece una atención especialísima de parte de los ciudadanos del cantón, especialmente de sus autoridades. Ser alcalde de un cantón como el nuestro no tiene las mimas implicaciones que serlo de otros, aquí hay un legado milenario que investigar, rescatar, defender y difundir para mantenerlo como el principal incentivo del turismo que es de lo que vive y el reto es aún mayor cuando la autoridad debe diseñar caminos para insertar a Otavalo en la modernidad y en la posmodernidad sin erosionar sus raíces, al contrario, fortaleciéndolas pues en ellas estriba no solo nuestra cultura sino nuestra economía. Aquí hay mucho que hacer, desde frenar la vertiginosa decadencia de la “Plaza de Ponchos” que es nuestra carta de presentación al mundo, hasta la reconceptualización del ex mercado “24 de Mayo”, para que no le terminen convirtiendo en una mediocre y vulgar plaza cívica de las que están plagadas las ciudades sin identidad, sino que, tomándola como epicentro de un nuevo reordenamiento urbano, se cree allí el gran Centro Internacional de la Interculturalidad. (Continuará)