Los niños de la guerra

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), murieron unos 13 millones de niños. En Bielorrusia, una de las 15 repúblicas que formaron parte de la Unión Soviética, vivieron unos 27 mil huérfanos. Svetlana Alexiévich entrevistó a muchos de esos niños y recopiló sus testimonios en el libro “Últimos testigos”. Las atrocidades cometidas por los soldados alemanes, al mando de Adolfo Hitler, son estremecedores. A continuación, algunos de esos testimonios.

“Entre los fusilados estaba mi tío. Recuerdo las palabras de la tía Katia: Le partieron el cráneo, los sesos salieron disparados, yo los recogí con las manos, eran muy blandos”.

“Ahorcaron a dos familias enteras. Había fuertes heladas; los ahorcados se congelaron de tal manera que, cuando el viento movía los cuerpos, tintineaban”. “El hambre es constante, me chupo los botones de la camisa”.

“A los niños les extraían la sangre para los soldados alemanes heridos. Los niños se morían”. “Habían detenido a un matrimonio y quemado a sus hijos; los encerraron dentro y prendieron fuego a la casa”. “Ahorcaron a mi prima. Dieron la orden de que nadie llorase. Mataban a los que lloraban”. “Arrestaron a todos los ancianos y les cortaron las cabezas”. “Vi a una mujer asesinada, su hijo todavía seguía chupando de su pecho”. “Entre los niños había algunos que ni siquiera sabían andar, gateaban. Cuando tenían hambre, lamían el suelo”. Continuará.