Los míos, los tuyos y los nuestros

Es un film que trata sobre el amor de secundaria de una pareja, cuyos caminos se separan. Ambos construyen sus vidas, maduran, se casan y enviudan.

Se vuelven a encontrar y resurge su amor. Sin embargo deberán enfrentar algunos obstáculos; ella tiene sus hijos, él los suyos, y juntos esperan un bebé. Si nos ponemos a pensar, actualmente existen algunas familias “ensambladas” (formadas por un hombre con sus hijos, una mujer con sus hijos y los hijos de ambos), junto con las familias de un solo padre o madre; y es más, se dice que en países del primer mundo éstas superarán a las familias tradicionales.

Como hijo, debe ser difícil aceptar que un grupo de personas nuevas ocupen el espacio propio. Por eso se recomienda iniciar esta relación en una casa o departamento nuevo para ambos grupos, y hacer una distribución democrática del espacio, donde todos tengan opinión. Pero cuando la cosa se calienta, y  resulta difícil que los niños acepten a las nuevas parejas de sus padres ¿Qué hacemos?…no hay fórmula segura, pero es claro que mientras más pequeños son los niños, mejor es la adaptación, y si de paso él o la “ex” le explican al niño que querer al padrastro es positivo y no afecta la relación que tienen entre ambos, ¡mucho mejor! Solo armarse de paciencia y con el tiempo de aliado, hará que los chicos acepten a los nuevos chicos; no hay modelos ideales, lo correcto es lo que funciona para la pareja.
No existe una definición única de familia, la estructura familiar tradicional ha cambiado con el transcurso del tiempo, hoy existen nuevas estructuras con patrones propios de comportamiento, donde la familia ensamblada parece hacerse más frecuente.   

 Priscilla García
vpga21@hotmail.com