Los Juegos Olímpicos

Cada cuatro años, el mundo, independientemente de los problemas sociales, económicos y políticos que le abruman, hace un alto y busca reencontrar en el esfuerzo de los atletas, en el deporte competitivo, en el sabor de la victoria ese estímulo que los pueblos requieren para reconocerse a sí mismos.De allí tal vez nace la importancia que las naciones otorgan a la participación en las competencias olímpicas que, incluso, las confiere un discutible valor político que hasta  desconoce  las razones que subyacen en la realización de los Juegos como premio al esfuerzo. Esa visión, sin embargo, no siempre ha sido compartida en el país, cuyos deportistas, presentes hoy en Londres, no siempre lograron el apoyo que requerían como representantes del Ecuador. Basta recordar cómo, en este año, hasta se puso en duda la presencia del país por la incomprensible disputa entre el Ministerio de Deportes y el  COE. Si el Ecuador quiere que su élite deportiva  triunfe deberá cambiar su actitud frente a sus  deportistas. Los triunfos solo llegarán  si el país asume con responsabilidad   el encargo de su preparación sin dejar a la improvisación y a la suerte lo que debe ser fruto de un laborioso, arduo y sacrificado camino.