Los falsos maestros

Buda decía: “Las verdades son amargas al principio pero dulces al final. Las mentiras por el contrario son muy dulces al principio, pero muy amargas al final”.  No te engañes, no te ilusiones; no sigas a ningún idiota que te ofrezca métodos, técnicas, mantras, mapas.

El vendedor de ilusiones te dice, que sigas este mantra, este ejercicio para alcanzar el nirvana, el samadhi, el merkabah, es un entrenador de mentes, un profesor de aeróbicos. Parece que esta entrenando militares, no discípulos. ¡Cuidado! El charlatán pone atención al ejercicio, a la técnica, jamás al contenido. Te da normas, horarios, escoge tus comidas. Tu estilo de vida; orinoterapia, lodoterapia; tus ritos y oraciones. El verdadero maestro abre tu consciencia. No te da una norma, un dogma, no te ofrece ninguna verdad. No se oferta porque no es mercancía, no se promociona porque no es publicidad. El verdadero maestro, jamás dirá acerca de sí mismo: “Soy un maestro”.  No se tatuará falsos títulos de gurú en su pecho. El verdadero maestro solo abre tu conciencia y riega tu semilla. Abona, pero no te obliga. El verdadero maestro ríe, canta y danza con naturalidad. No le importa ninguna reputación, ni prestigio; porque un sabio verdadero no vive de la opinión de los demás. Un inconsciente jamás ve el acierto, solo se fija en el defecto.  Un verdadero maestro, no es una moda, no viste, solo desnuda tu verdadero ser. No critica, solo te hace consciente de  tus errores para  que aprendas. Porque un error es el mejor maestro si tomas consciencia de ello. Hay que errar para aprender. No temas al error, haz de él, tu mejor maestro.

 Nelson Villacís
nelsonvillacis@hotmail.com