Loor al maestro ecuatoriano

kim viveroEn este 13 de abril, fecha en la que se celebra el “Día del Maestro Ecuatoriano,” vienen a nuestra mente recuerdos, anécdotas y experiencias inolvidables, que de alguna manera clarificaron nuestros pensamientos, sentimientos y actuaciones durante la etapa estudiantil. Seguramente, algunos “estudiantes del ayer” nos detendremos a recordar aquella época dorada en la que como escolares, colegiales y universitarios disfrutábamos de cada hora de clase junto a nuestros compañeros, e intentaremos evocar diferentes momentos para confirmar ¿Quién fue nuestro mejor maestro?

¿Aquel que sabía mucho, era exigente y no aceptaba ninguna equivocación o aquel que tenía una gran calidad humana para enseñar, corregir y aprender? Sin duda alguna, el maestro ideal será aquel que conjugó la sabiduría con la humildad, la exigencia con el cariño, el respeto con la diversidad, la comprensión con la responsabilidad, la bondad con la honestidad, los fracasos con los éxitos, las llamadas de atención con las felicitaciones y los derechos con las obligaciones para formar integralmente personas para la vida y que en la actualidad desempeñamos diferentes roles en el hogar, trabajo y sociedad. No obstante, un maestro con calidad humana marca la diferencia en educación puesto que hoy en día las informaciones y conocimientos que proporcionan ciertos profesores, se las puede encontrar fácilmente investigando en los libros o Internet, pero el valor agregado que dan los verdaderos maestros al formar con amor, paciencia, responsabilidad, ejemplo y vocación de servicio no se lo podrá encontrar ni en la mejor biblioteca del mundo ni en la herramienta más sofisticada  de la Web. Un androide, robot o autómata por más información que disponga en su inteligencia artificial, memoria, hardware o dispositivos, y por más circuitos, programas, interfaces o chips que se instale en su sistema afectivo jamás podrá reemplazar a la mente y al corazón de ningún ser humano. Por lo que, en honor a esa difícil pero al mismo tiempo sublime misión, presento mi saludo reverente, profunda admiración, y especial consideración a todos los maestros en su día. 

 

Kim Vivero Saltos
kvivero@pucesi.edu.ec