Lodo y agua inundaron treinta casas

Espejo. La naturaleza le juega una mala pasada a las comunidades de San Francisco Alto, San Antonio de Playas y San Francisco Bajo, en La Libertad, cantón Espejo, tras desbordarse la quebrada La Trocha, el pasado viernes a las 17:00.

  Los hechos. Las fuertes lluvias acompañada de granizo  alarmó a los pobladores de estas pequeñas comunidades, donde el rebasamiento de la acequia inundó 30 viviendas.
El agua arrastró lodo y piedras que ingresaron a las casas destruyendo enseres, electrodomésticos, ropa y útiles escolares.
Rosa Pérez señaló que el agua alcanzó un metro de altura, provocando remolinos que se llevaron los uniformes y cuadernos de los niños.

La tenienta política de La Libertad, Diana Vaca explicó que siete viviendas ubicadas en partes bajas de las tres comunidades están en constante riesgo. Incluso denunció que el desbordamiento del río Cariacu hace dos años advirtió sobre la vulnerabilidad de la zona, razón por la que los propietarios se comprometieron a dejar sus viviendas para ser reubicados.  
Los siete afectados coinciden que el MIDUVI incumplió y prefirió entregar viviendas a personas que no estaban en peligro. Uno de ellos incluso manifestó que sugirieron que las casas sean demolidas.
Vaca comentó que un efectivo policial cuando brindaba auxilio escapó de ser arrastrado por la fuerza de la corriente que venía desde la parte alta y un patrullero fue impulsado un metro.
 Ayuda. La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos del Carchi (SNGR) entregó 30 kits con raciones alimenticias y 60 cobijas a los afectados, que hasta la tarde del sábado continuaban recuperando enseres y electrodomésticos que estaban esparcidos en los pisos de los cuartos.
El director de la SNGR, Marlon López quien coordinó las acciones para asistir a los afectados solicitó maquinaria al Municipio de Espejo para encausar la quebrada, que se constituye en una amenaza durante la época invernal.
Las vías sufrieron el embate de la correntada destruyéndolas en un 70%, según indicaron los pobladores de San Francisco Bajo, donde colocaron en el centro poblado sacos con ripio para detener la fuerza del agua.